La agresión a un playero puso en alerta a los estacioneros
En las imágenes capturadas por una cámara de seguridad puede observarse cómo un motociclista arremete contra un empleado que se niega a expender combustible porque no llevaba su casco
El gremio de los despachantes de combustibles se encuentra en estado de alerta tras la agresión física y verbal a un playero por negarse a cargar nafta a un motociclista que no traía casco –tal como lo establece la ordenanza vigente. Aseguran que desde la implementación de la norma, los insultos y amenazas por parte de quienes deben retirarse sin cargar combustible son constantes. Piden ser convocados por concejales.
Un playero de una estación de servicio ubicada en inmediaciones del Puente Negro fue agredido el lunes por la noche por hacer cumplir la ordenanza municipal que establece que no se puede cargar combustible a motociclistas que no lleven el casco. Ante la negativa del trabajador, el cliente comenzó a agredirlo, física y verbalmente.
En las imágenes capturadas por una cámara de seguridad, puede observarse claramente cómo el motociclista arremete primero contra el surtidor y luego contra el trabajador que queda atrapado entre un auto que estaba cargando combustible y una columna. Instantes después entra en la escena otro trabajador que intenta separarlos.
Tras forcejeos, tirones, amenazas y gritos, más personas que estaban en ese momento en la estación buscan calmar los ánimos pero el motociclista reacciona con más ira. Quienes presenciaron la situación observaban entre asombrados y hasta con miedo ya que no entendían muy bien lo que estaba pasando.
Luego de volver a explicarle al motociclista la vigencia de la ordenanza que prohíbe la venta de combustible al conductor que no posea el elemento de seguridad, éste aprovecha una situación de descuido de uno de los empleados y lo agrede físicamente.
Preocupación
La lastimosa situación volvió a poner en alerta al gremio de estacioneros, quienes aseguran que desde antes que comience la campaña, ellos advirtieron que se iba a producir este tipo de situaciones.
“Queremos que el Concejo nos escuche y tome cartas en el asunto de forma urgente. Estamos en total disconformidad con esta ordenanza municipal, porque nuestros compañeros no pueden trabajar de policías e inspectores al mismo tiempo que llevan adelante sus tareas diarias”, indicó Marcelo Jerez, secretario adjunto del sindicato que nuclea a los trabajadores de las estaciones de servicio. Y añadió: “Cuando los playeros se quedan solos tienen terror por el tema del casco y por tener que hacer cumplir la ordenanza. Siempre están recibiendo amenazas e insultos de toda clase. Esto no da para más”, reiteró.
“Con casco, cargás”
En los primeros días de mayo de 2010, el Concejo Municipal de Santa Fe sancionó una ordenanza que prohíbe la venta de combustible en la capital provincial para motos cuyos conductores o acompañantes no utilicen el casco de seguridad reglamentario.
Según explicó oportunamente la concejala socialista Vanesa Oddi, autora de la iniciativa, “este proyecto encuentra su correlato en una norma que disponía la realización de la campaña de educación vial denominada «Con casco, cargás», cuyo objetivo estaba vinculado a la sensibilización y concientización acerca del uso del casco”.
La norma avanza en la implementación de medidas de prevención efectivas que intentan reducir la cantidad de heridos y víctimas fatales por accidentes de tránsito.
Para lograr una mejor implementación de la medida, se autorizó al Ejecutivo santafesino a firmar convenios de colaboración con las estaciones de servicio de la ciudad o las cámaras que las agrupe que permitan desarrollar acciones en conjunto. Y esto fue lo que se hizo. Las expendedoras de combustible debieron colocar un cartel, en un lugar visible, con la leyenda: “Con casco, cargás. Ordenanza HCM Nº…”.
La sanción de esta norma también se fundó en el gran número de accidentes de tránsito sufridos o provocados por motocicletas, el cual cuadriplica al de los automóviles, siendo el promedio de edad de los lesionados entre 24 y 28 años. Ésta es una de las principales causas de muerte entre los jóvenes, y el casco es el único elemento de protección capaz de evitar graves consecuencias, reduciéndolas hasta un 70 por ciento. Busca acompañar las medidas de concientización con acciones que controlen la aplicación de las normativas.


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