Tiene cuatro años y necesita ayuda para poder caminar
Anna tiene mielomeningocele, una anomalía que le imposibilita el andar. Familiares organizaron un festival el 25 de julio en el Parque Sur, para juntar fondos y comprar los elementos que requiere
El mielomeningocele es el tipo más común de espina bífida. Es una irregularidad del tubo neural en la cual los huesos de la columna no se forman completamente, lo que da como resultado un conducto raquídeo incompleto. Esto hace que la médula espinal y las meninges (los tejidos que la recubren) protruyan de la espalda del niño. Esta anomalía, que puede afectar hasta 1 de cada 800 bebés, acompaña desde su nacimiento a Anna Paula Martínez, una pequeña de cuatro años que hoy pide ayuda.
Cuando cursaba el cuarto mes de embarazo, Alejandra Martínez recibió la noticia de que su pequeño bebé “nacería con algún problemita” y que los médicos iban a buscar que naciera antes de los nueve meses de gestación. “Porque es en el último tiempo de desarrollo cuando se cierra la columna y el líquido encefalorraquídeo se va a la cabeza y se corre el riesgo de hacer hidrocefalia”, explicó –en diálogo con Diario UNO– la mamá y agregó: “Al final, no esperó a la cesárea que estaba programada a los ochos meses y nació a los cinco y dos semanas. Pesaba 580 gramos... No me daban esperanza de nada, pero la sometieron a operación de columna y le colocaron una válvula en la cabeza”.
Hoy, cuatro años después, Anna tiene un desarrollo mental ideal. “Va a la escuela, aprende, juega y tiene amiguitos; pero aún no puede caminar”, dijo con tristeza Alejandra y explicó: “Para lograr eso, es indispensable que pueda tener unas botas especiales que sirven para ajustar sus piernas y que ayudan en ese proceso”.
Si bien existen unas similares que son entregadas en forma gratuita en el Hospital de Niños, “no pueden ser utilizadas por Anna porque el material que las recubre produce alergia”, aclaró Alejandra.
Por este motivo, sus papás están juntando dinero para comprar otras –más costosas, pero de mejor calidad– pero que cuestan 8.000 pesos.
Un festival solidario
Fue gracias a la idea que le aportaron amigos y vecinos que los papás de Anna comenzaron a organizar un festival solidario. El objetivo final del mismo es recaudar fondos para adquirir las botas que la pequeña necesita para poder caminar (por supuesto que también ayudada por bastones y tras realizar ejercicios adecuados).
“Ella asiste al jardín de infantes en la escuela Lourdes (en sala de cuatro años) y, si bien tiene una gran contención de parte del cuerpo docente, se pone muy mal cuando observa que sus compañeritos pueden hacer muchas actividades que ella está imposibilitada de realizar por su dificultad”, explicó Alejandra.
“Como padres nos ponemos mal por esa situación y por eso pedimos ayuda, porque nuestra realidad económica no nos permite hacernos cargo de un gasto tan grande y realmente estamos desesperados”, comentó la mamá.
El evento se realizará el próximo 25 de julio en el Parque del Sur desde las 15.30 y hasta las 21. Todo lo recaudado será entregado a la familia de la pequeña para poder acceder a la compra de las botas que Anna necesita. “Como entrada se cobrará un bono contribución”, dijeron los organizadores.
“Invitamos a todos los grupos que se quieran sumar en forma voluntaria a tocar a que nos llamen y participen. Hasta ahora tenemos varias bandas de rock que se sumaron a la convocatoria y estamos felices”, explicó la mamá.
Quienes estén interesados en participar, pueden comunicarse al teléfono 155 147 305. “Van a ayudar a Anna a poder tener una calidad de vida más plena, porque si bien es preciso someterla a nueva cirugía, los médicos –que la atienden en rehabilitación en el hospital Vera Candioti– aseguran que antes debe corregir su postura con las botas”, finalizó Alejandra Martínez en diálogo con Diario UNO.


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