“Mi hija se asfixiaba y no me dejaban llegar al hospital”
El 1 de julio, inspectores de tránsito en la esquina del Hospital de Niños quisieron frenar a un padre que cruzó en rojo porque “la beba se moría”
“Llevaba a mi hija de un año y cuatro meses, morada de la asfixia. Iba con las balizas prendidas, tocando bocina y mi mujer iba mostrando un pañuelo blanco. Estaba a metros del hospital de niños Doctor Alassia, e inspectores de tránsito quisieron impedirme el paso”. Este testimonio pertenece a Ernesto Gabotto, un vecino de barrio Roma, a quien el 1 de julio, a las 21.40, inspectores de un operativo de control vehicular quisieron impedirle el ingreso al Alassia por haber pasado un semáforo en rojo. Sin embargo, ante la desesperación, el hombre continuó su marcha, y lo multaron.
“Yo sé que cometí una infracción. Pero manejaba cumpliendo con todos los requerimientos para casos de emergencias, tocando bocina, haciendo señas. Esta gente está trabajando sin criterio, es una verdadera vergüenza lo que está pasando”, opinó Ernesto, tan indignado por su caso particular como por el de Agostina, la joven embarazada y con contracciones a quien el pasado viernes inspectores de tránsito no dejaron llegar al sanatorio Santa Fe, porque su novio, en el apuro, salió sin el registro de conductor.
Cada segundo cuenta
El jueves 1 de julio, a las 21.37, Martina Gabotto comenzó a sufrir un ataque con convulsiones. Sin pensarlo dos veces, sus padres la subieron a la camioneta y recorrieron las cuatro cuadras que los separan del Hospital de Niños. En la esquina de Lamadrid y Mendoza había un operativo de control de tránsito y a pesar de ver la luz del semáforo en rojo, Ernesto cruzó la bocacalle. Enseguida comenzó a sonar el silbato de una naranjita, que prácticamente se le puso adelante de la camioneta de Gabotto, quien al pasar –sin detener la marcha– les gritó que era una emergencia.
Sin embargo, los inspectores no lo quisieron escuchar, ni quisieron ver las múltiples señas que hizo. Ni les importó ver cómo la camioneta ingresaba por el portón del nosocomio y los padres ingresaban corriendo con la nena en brazos. También desoyeron las quejas de al menos cuatro vecinos de los Gabotto, quienes les pidieron a los inspectores que no realizaran la multa y que tuvieran consideración de la emergencia.
Pero nada fue suficiente y la respuesta de la naranjita fue contundente: “Acá la ley soy yo, o se van o los hago arrestar”, les contestó, señalando a los policías de la comisaría 4ª que se encontraban custodiando a los funcionarios municipales.
El día después
El viernes 2 de julio, Ernesto se presentó en el Tribunal de Faltas (Salta 2.622) para averiguar qué había sucedido con la multa y para denunciar la situación. Le dijeron que hasta que no le llegara la boleta donde constara la infracción, no podían hacer nada. El viernes pasado, Ernesto encontró en su buzón una boleta por 816 pesos, por haber pasado un semáforo en rojo y por cruzarse de carril. El monto que establece la boleta es con descuento por pago extrajudicial, si espera a tener la cita con el juez, la cifra asciende a 3.162 pesos.
“Mañana (por hoy) voy a volver a ir al Tribunal de Faltas, es una situación excepcional y debe ser contemplada. Y si tengo que esperar al juez para que esto se aclare lo voy a hacer. Yo tengo el certificado médico del hospital de niños, en el que figura la fecha y hora en la que ingresé con Martina, y el diagnóstico. Además, tengo muchos testigos dispuestos a declarar, porque todos vieron que con mi mujer íbamos gritando desesperados y haciendo señas”.


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