Mineros: sin vino ni empanadas
El psicólogo Alberto Iturra descartó que se les envíe ese tipo de alimentación para evitar algún tipo de problemas. “No podemos arriesgarnos a una indigestión abajo”, aclaró el profesional
Alberto Iturra, el psicólogo a cargo del trabajo de contención de los 33 mineros chilenos que ayer cumplieron un mes atrapados bajo tierra, descartó el envío de alimentos especiales a los trabajadores para celebrar la fiesta del Bicentenario.
A diferencia del ministro de Salud, Jaime Mañalich, Iturra señaló que no pueden arriesgarse a tener problemas con los mineros mandándoles empanadas y vino, opción que era evaluada por el secretario de Estado.
“No podemos arriesgarnos a una indigestión abajo, porque de nuevo perderíamos peso, de nuevo habría deshidratación y de nuevo tendríamos problemas infecciosos”, explicó el profesional.
El psicólogo indicó, además, que la posibilidad del consumo de alcohol presenta una variable que puede ser difícil de manejar a 700 metros de profundidad.
“¿Qué pasa si alguien no se lo quiere tomar y se lo da al del lado y el otro tampoco se lo quiere tomar y se concentra el alcohol en tres o cuatro personas? ¿Cómo nos hacemos cargo de eso?”, señaló Iturra.
Por ahora, el grupo de profesionales bajo el mando de Iturra preparan la Fase 5 de preparación física y psicológica de los mineros para su rescate, de manera que puedan resistir los cambios de luz entre el interior y exterior de la mina, además de acostumbrarse a la nueva vida que tendrán tras su salida donde el apoyo de sus familiares será fundamental.
Un mes bajo tierra
Los 33 mineros atrapados bajo 700 metros de profundidad cumplieron un mes bajo tierra mientras se aceleran tareas de rescate con el propósito de tenerlos a más tardar en noviembre en la superficie.
“Hoy conmemoramos que los 33 valientes hombres quedaron aislados. Este es un momento de recogimiento, de esperanza, no de celebración, no hay nada que celebrar todavía. Estamos trabajando duramente en esa dirección”, dijo ayer el ministro de Minería, Laurence Golborne.
Los alrededor de 200 familiares que permanecen acampados junto al mineral recordaron a las 13.45, la hora en que se produjo el derrumbe que bloqueó la mina hace un mes, con bocinas y silbatos.
Golborne y los emocionados familiares subieron hasta uno de los cerros donde se clavaron 32 banderas chilenas y una boliviana, por el joven minero de esa nacionalidad, Carlos Mamami.
También se cumplieron dos semanas en que una sonda logró con dar ellos en el fondo del mineral de oro y cobre San José y comprobar que estaban con vidas. Un gran suspiro de alivio dieron los chilenos, pero al mismo tiempo surgió la preocupación por la ardua y lenta tarea que implica al rescate.
Segunda perforadora en marcha
Ayer, una segunda sonda más rápida que la utilizada con anterioridad, proporcionada por una gran empresa minera, comenzó a operar entre los cerros que circundan el mineral. Con su puesta en marcha se acentúan las esperanzas de que el rescate sea antes de lo previsto. Esa sonda por perforar con mayor rapidez lograría su objetivo dentro de dos meses.
También debía llegar hasta el lugar, enclavado entre cerros del desierto chileno, una tercera sonda que la estatal empresa petrolera utiliza en sus prospecciones y que sería la más veloz de todas las maquinarias.
El mes de la tragedia estuvo precedido por emotivos breves contactos el sábado mediante video conferencia de los mineros con sus familiares y con uno de los sobrevivientes uruguayos de la tragedia de los Andes, quienes viajaron al norte para alentar a los familiares y a los trabajadores.
“Cuando todo esto termine y pasen los años, y sean viejos como nosotros, estos problemas que están pasando acá les van a parecer minúsculos al lado de la alegría que es la vida”, le expresó el uruguayo Ramón Sabella a Luis Urzúa, el jefe del grupo de 33 mineros.


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