Santa Fe
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Martes 08 de Diciembre de 2009
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Sábado, 27 de Junio de 2009
 

León Gieco, líder de una cruzada de amor y música

Mundo Alas es un excelente documental sobre una experiencia realizada con jóvenes con capacidades diferentes. El filme se mostrará por toda la provincia

La materialización de Mundo Alas fue la conjunción de tres voluntades unidas a un mismo propósito: la del cantautor León Gieco con los realizadores Sebastián Schindel y Fernando Molnar, estos dos últimos con una anterior incursión en el cine documental, en el 2001, cuando codirigieron Rerum Novarum. La obra narra las vicisitudes de una gira nacional impulsada Gieco, liderando a un buen número de jóvenes minusválidos que, superando sus insuficiencias físicas y hasta psíquicas (neurológicas incluidas) alentaban una inclaudicable vocación por la música, unos como ejecutantes, otros como compositores y bailarines.

Así es que la relación que se establece entre todos se transforma en algo humanamente profundo y, entre todos, comparte las alternativas de un viaje que los lleva de un extremo a otro del país, con el estímulo permanente del cantautor, recorriendo pueblos y ciudades (grandes y pequeñas), sumando adhesiones y la solidaridad de mucha gente, dentro y fuera de los escenarios. La cruzada, como se expresa en un momento de la película determinó que todos ellos atraviesen un mundo completamente espiritual, el que le proporciona la propia música en sus más variadas manifestaciones, además de expresiones plásticas y hasta literarias, que otros van desarrollando a lo largo de tantos kilómetros recorridos.

Y entre danzas y canciones, cada una de esas criaturas con capacidades diferentes van expresando sus vivencias, sus sentimientos más arraigados, sus emociones y hasta algunas desazones, todas las cuales son escuchadas por el autor de Sólo le Pido a Dios, tema con el que cierran esa gira frente a un marco multitudinario, en el Luna Park porteño. Y todos también han cosechado una verdadera experiencia de vida, han ido recibiendo en cada momento el estímulo y la solidaridad de un Gieco que fue haciéndole tomar conciencia de que, a pesar de sus debilidades, temores, resquemores y limitaciones, lo que ellos siempre soñaron hacer (cantar, bailar, ejecutar un instrumento, pintar o escribir) podían hacerlo, sólo les bastaban voluntad y decisión, y él tuvo la misión de impulsarlos para que lo lograsen.

Mundo Alas es en sí, un obra muy cálida, por su desarrollo y su propósito humanista, casi una lección de vida brindada por gente a la cual, precisamente la vida, en algún momento les jugó una mala pasada, al punto de haberlos marginados humana y socialmente. Mundo Alas demuestra que, a pesar de las adversidades, la recuperación, la superación y hasta los sueños siempre suelen ser posible, pueden convertirse en realidad. Al menos valía la pena intentarlo.