Santa Fe
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Martes 08 de Diciembre de 2009
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Jueves, 27 de Agosto de 2009
 

Una tallarinada por Marisol juntó a más de 350 personas

La niña fue operada de cadera y para recuperarse necesita un hidromasaje. Su profesor de natación organizó una cena especial para recaudar fondos. Sus familiares agradecen la solidaridad de todos

La semana pasada, Diario UNO invitó a la población a concurrir a una tallarinada a beneficio de Marisol Eva Cuevas, una pequeña que fue operada de cadera y que necesita tener una recuperación especial en un hidromasaje. La historia de la pequeña es especial y por tanto merece ser contada; se trata de una niña que nació en el seno de una familia de bajos recursos y que hoy –bajo la tutela de Juana y Carlos– está luchando por recuperarse de los daños que le produjo el elevado grado de desnutrición que sufrió durante su niñez.
El encuentro, que fue organizado por el gimnasio Corfu a donde la pequeña Marisol asiste para sus clases de natación, se desarrolló el pasado viernes en el club República del Oeste. “Gracias a Dios y luego de la repercusión que tuvo la nota de Diario UNO se lograron vender 350 tarjetas. Realmente fue increíble, no tengo más que palabras de agradecimiento para todas las personas que de alguna u otra manera se solidarizaron con mi hija”, dijo Juana, quien lleva con orgullo el título de mamá que Marisol le puso.
La tarjeta para la cena tenía un valor de 18 pesos y se lograron recaudar más de 3.500 pesos. Además, se recibieron 600 pesos de donación de los concurrentes y otros.
“El dinero lo depositaremos en una cuenta bancaria para gastos futuros porque estamos a la espera de una respuesta de la Secretaría de Inclusión para las Personas con Discapacidad que se comunicaron con nosotros para ofrecernos la instalación de un hidromasaje y los elementos indispensables para su uso”, comentó Juana.

Su historia
Marisol Eva Cuevas tiene 11 años, nació en un pueblo del sur de la provincia de Santa Fe (Los Cardos, departamento San Martín) en el seno de una familia de muy bajos recursos. Como su mamá no podía solventar los gastos que requería la beba y su hermanita –son mellizas–, más los gastos de sus otros seis hermanitos, la pequeña se trasladó a vivir con Juana Nadal, una vecina del lugar con muy buen corazón y ganas de ayudar.
Un tiempo después, Juana y sus hijos –quienes querían a Marisol como a su propia hermana– debieron trasladarse a Santo Tomé y por tanto debieron dejar (a pedido de la madre biológica de la pequeña) a la beba. “Intentamos seguir con nuestras vidas a pesar de que nos había quedado destrozado el corazón por no tener más a Mari con nosotros”, relató Juana Nadal, de 47 años, en diálogo con Diario UNO y agregó: “Unos años más tarde nos llegó el comentario de que no estaba bien; fue así que viajé al pueblo a buscarla y en seguida hablé con su mamá para traerla”.
Marisol tenía tres años y sólo alcanzaba los 8 kilos. Primero fue atendida en el Samco de Santo Tomé y más tarde en el Hospital de Niños Orlando Alassia. “Gracias a los esfuerzos médicos y a las ganas que ella misma tiene de salir adelante, Marisol logró desarrollarse con normalidad, comenzar a hablar y caminar con la ayuda de prótesis. Pero, producto de la debilidad de sus huesos sufrió una rotura de fémur y debió ser operada cuatro veces”, explicó Juana.
Por otro lado, la hoy tutora encargada junto a su esposo, Carlos Casanova (63), explicó: “Ella ahora está impedida de caminar, puede hablar poco y nada y eso fue producto de las más de 16 horas de anestesia que debió pasar y por la debilidad que ya acarreaba por el alto grado de desnutrición que tuvo”.
Actualmente, los profesionales que la atienden en Rosario decidieron que Marisol deje de trabajar la parte torácica (que desarrollaba en sus clases de natación) y comience a tomar mayor fuerza en sus piernas. “Existe la posibilidad de que vuelva a caminar”, dice con lágrimas en los ojos Juana y eso será sólo posible si consigue pasar seis horas diarias (aproximadamente) en un hidromasaje.
“Nosotros pensamos junto con mi esposo en sacar un crédito para poder pagar la instalación del aparato, porque sabemos que es muy costoso; pero el profesor de natación de Mari nos ofreció la posibilidad de hacer una tallarinada a beneficio. Todo surgió de parte de los profes del gimnasio (Corfu) y realmente estamos más que agradecidos por su gesto espontáneo y solidario para con mi pequeña”, comentó Juana.
El título de mamá encaja muy bien para la joven mujer y así es como la llama Marisol. “Ella es muy dulce con nosotros; lo que hacemos es de corazón, desde el primer día que la vimos nos llenó el alma y no podemos hacer más que ayudarla”, explicó la mujer que trabaja realizando costuras en forma particular en su domicilio y masajes.
Por su parte, su esposo “es jubilado municipal y también hace alguna que otra changa; porque los gastos que tenemos son muchos”, dijo Nadal. Marisol hoy tiene 11 años y sus ganas de aprender no tienen límites. Todos los días recibe la asistencia de una maestra especial y de diversos especialistas que buscan su rehabilitación.