Santa Fe
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Martes 08 de Diciembre de 2009
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Jueves, 01 de Octubre de 2009
 

La huerta como espacio de capacitación y contención

La Asociación Civil Manzanas Solidarias coordina desde 2003 la Cooperativa Los Chicos de Huerta. En sus seis años de trabajo, más de cien jóvenes aprendieron a trabajar en grupos y a respetarse

Se los conoce con la denominación de Los Chicos de la Huerta y de la misma manera se autodenominan. Se trata de los niños y jóvenes que forman parte del taller cooperativo que desde hace más de seis años lleva adelante la asociación civil Manzanas Solidarias. En Larrea al 800, en un terreno cedido por unos vecinos, los alumnos de la institución cultivan frutas, verduras y hasta cuidan plantas.
Desde su nacimiento, los coordinadores vieron pasar a más de 100 chicos que con mucha fuerza de voluntad aprendieron un oficio que les cambió sus realidades y les abre una puerta hacia el futuro. “Nadie los obliga a venir y caiga una helada o arda el sol están ahí, con ganas de aprender, de plantar, de cosechar, de llevarse alguna verdura a su casa o hacerse unas monedas”, dijo Liliana Berraz –coordinadora de la entidad– y agregó: “Están ahí con sus historias de miseria, de violencia, de drogas y balaceras en sus barrios. Están ahí con sus ganas de tomar un vaso de leche o unos matecitos bien dulces. Están ahí cada sábado con sus afectos, sus chistes y también con sus peleas”.
Dentro de la huerta, y es bueno destacarlo, los chicos no sólo se involucran con la tarea de cultivar y cosechar, sino también que aprenden a trabajar en grupos y a respetarse. En un terreno de 15x40 metros encontraron una posibilidad y no la están desaprovechando. “La idea de formar una cooperativa nació con el objetivo de resolver cuestiones prácticas de roles y de tener una filosofía solidaria-creativa de lo que están haciendo; porque no hay que olvidar que son sus propios esfuerzos lo que los chicos ven florecer”, dijo Liliana Berraz.
Por otro lado la coordinadora de Manzanas Solidarias explicó: “El esfuerzo es compartido y los beneficios también. A nosotros desde un principio nos asesora y provee de semillas y herramientas el Pro-Huerta del Inta (programa de seguridad alimentaria dirigido a la población en situación de pobreza estructural y bajo la línea de la pobreza)”.
En ese sentido hay que destacar que el Pro-Huerta es un programa con alcance nacional que interviene en todas las provincias del país, con presencia en más de 3.500 localidades. “Hoy estará visitando a los chicos y a sus familias una promotora del programa, quien les ofrecerá un curso de capacitación sobre cómo implementar la huerta en sus hogares”, explicó Berraz.

Aprendizajes
El no uso de plaguicidas; sembrar en cada surco especies que no compitan entre sí, sino que se potencien; respetar el crecimiento desigual de las variedades; proteger a los aliados naturales como las vaquitas de San Antonio, los sapos y las lombrices para evitar el uso de pesticidas y así cuidar la salud, son algunas de las cuestiones básicas que los chicos van aprendiendo con el tiempo.
“Nuestro objetivo es poner un granito de arena para que cada chico tenga una oportunidad que le fue negada en cierta forma por las circunstancias de la vida y lograr que la sepan aprovechar al máximo”, dijo Liliana y agregó: “Muchas veces recibimos la visita de varios jóvenes que alguna vez pasaron por nuestro programa y que hoy ya son padres de familia, todos tienen buenos recuerdos de la huerta, es algo que a los chicos los llena”.
Como dato para destacar, la coordinadora de la asociación civil aseguró que “sería bueno tener un mayor apoyo del barrio”.
“Cuesta entender muchas veces como ciertas personas, que sí tuvieron oportunidades en su vida, no valoran lo que ven en estos chicos, su trabajo y esfuerzo, sus ganas. Por el contrario, muchas veces se llenan la boca acusando a Los Chicos de Huerta de robar o hacer daños”, explicó Liliana y concluyó: “Lo ideal sería que se acerquen a nuestro espacio, vean el trabajo y por qué no también puedan consumir lo que los niños producen para así ayudarlos también”.