“Disfrute, primer ministro”
Patrizia D’Addario, la prostituta que involucró al premier italiano, Silvio Berlusconi, en el escándalo sexual publicó sus memorias y brindó los detalles de una noche íntima que pasó con el mandatario
La prostituta de lujo en el centro de un escándalo sexual en el que está implicado el premier italiano, Silvio Berlusconi, dio detalles de sus supuestas relaciones sexuales en un libro que salió a la venta ayer, donde sostuvo que fue atacada y amenazada desde entonces.
Patrizia D’Addario, en sus memorias tituladas “Disfrute, primer ministro”, describe una fiesta celebrada en la residencia de Berlusconi en Roma, el palazzo Grazioli, y aporta detalles íntimos de una noche que pasó con el mandatario de 73 años en una cama que le regaló su par ruso Vladimir Putin.
D’Addario, de 42 años, cuyas acusaciones sacudieron Italia cuando apareció en junio con grabaciones de un hombre que dijo era Berlusconi, describe cómo el premier se rodeó de decenas de mujeres jóvenes como en un “harén”, a quienes acariciaba y besaba.
“Siendo una acompañante, pensé que había visto muchas cosas, pero no esto: 20 chicas para un solo hombre”, escribe en el libro.
La escort, que afirmó que esperaba que El Cavaliere “cambiara su vida” al respaldar sus planes de desarrollar un complejo hotelero, dijo una tarde de noviembre Berlusconi despachó a otros huéspedes de su casa y le enseñó el palacio a ella.
Pagos
El paseo finalizó en el dormitorio, indicó D’Addario. Tras ducharse, Berlusconi entró con un pijama de seda blanco y una bata y mantuvieron relaciones, agregó.
El empresario de Bari, Giampaolo Tarantini, que es investigado por suministrar prostitutas a políticos locales, pagó a D’Addario para que asistiera a la fiesta.
D’Addario dijo que Tarantini le prometió que el premier la ayudaría con su proyecto inmobiliario, pero que dicha ayuda no se materializó. “Berlusconi no me pagó. No era dinero lo que tenía que darme, me prometió otra cosa”’, escribió D’Addario en su libro. “Le di mi cuerpo, él nada me dio a cambio”, agregó.


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