Un año atrás atacaban Bombay
Hoy se recuerda el primer aniversario de una serie de ataques llevados a cabo en esa ciudad india por un grupo terrorista que acabó con la vida de 160 personas, entre ellos 26 extranjeros
La India conmemora hoy el primer aniversario del atentado de Bombay, que destapó su vulnerabilidad ante el terrorismo internacional y reavivó su hostilidad hacia Pakistán.
Con la plana mayor del Gobierno de visita oficial en el extranjero, en Bombay hay previstas manifestaciones ciudadanas, un desfile policial y la inauguración a cargo del ministro de Interior, P. Chidambaram, de un memorial en recuerdo de las víctimas del ya bautizado como 26-N.
Una multitud se reunirá para rezar por los muertos en la monumental Puerta de la India, justo en frente del hotel Taj, uno de los emblemáticos objetivos atacados por el comando de diez terroristas que, armados con granadas, rifles automáticos y explosivos, acabaron con la vida de 166 personas.
Fueron casi tres días de asaltos a hoteles de lujo, bares, restaurantes, un centro religioso judío y la estación de trenes Victoria, que concluyó cuando las fuerzas de elite lograron abatir al último terrorista que resistía en el recinto hebreo.
Además del impacto psicológico que el ataque causó en la nación, se registraron unas pérdidas en propiedades valoradas en 410 millones de rupias (unos 5,8 millones de euros).
El Gobierno señaló a Pakistán, donde dijo que tenía su base el grupo responsable del ataque, el Lashkar-e-Toiba (LeT), y paralizó de inmediato las rondas de diálogo formales que mantenía con su rival histórico.
Un único terrorista vivo
Un año después del 26-N, aún no concluyó el juicio contra el único terrorista detenido con vida durante el asalto, el paquistaní Mohammed Ajmal Amir, alias Kasab, y otros dos indios que presuntamente dieron apoyo logístico al comando.
Durante las vistas, que se iniciaron en abril, Kasab se declaró culpable, pidió que lo ahorquen, luego se retractó arguyendo que él sólo era un actor secundario y desesperó al fiscal, Ujjwal Nikam, con peticiones como una traducción al urdu del voluminoso pliego de cargos.
Unas 250 personas prestaron testimonio o presentado pruebas –entre ellas agentes del FBI– y un total de 30 testigos identificaron a Kasab, cuya imagen con un rifle automático en mano y una mochila azul apareció con asiduidad en las televisiones indias.
“Mantenemos los dedos cruzados. Esperamos completar el examen del resto de los testigos para el 26 de noviembre, justo un año después del atentado”, dijo el fiscal.
La corte especial dictó una orden de búsqueda contra otras 27 personas que se hallan prófugas, entre ellos el jefe de operaciones del LeT, Zakiur Rehman Lakhvi.
En un proceso judicial paralelo desarrollado en Pakistán, Lahkvi fue ayer uno de los siete procesados por un tribunal de Rawalpindi, que comenzará el juicio contra ellos el 5 de diciembre.
La India trae a colación casi cada semana el 26-N para exigir acción contra el terrorismo a Pakistán, aunque durante los últimos meses se ha mostrado más abierta a reanudar las rondas de diálogo.


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