Las elecciones en Honduras dividen a América Latina
Varios países del continente reconocerán al mandatario que surja mañana de las urnas. Otros no aceptan los comicios bajo un gobierno de golpistas
La elección presidencial de mañana en Honduras divide aguas en la región ya que mientras un grupo de países entre los que están Brasil y Argentina anunciaron que no reconocerán como legítimo el comicio, otros, entre los que están Costa Rica y Perú, anticiparon en las últimas horas que reconocerán los comicios si se realiza con transparencia.
Esa limpieza, además del propio presidente constitucional Manuel Zelaya, derrocado el último 28 de junio, fue cuestionada ayer por la organización humanitaria Amnistía Internacional, que describió una atmósfera de intimidación previa a las elecciones generales que no ofrecen las garantías necesarias para ese proceso.
El asesor especial Javier Zúñiga aseguró que “las garantías electorales no están dadas” para llevar a cabo los comicios del domingo, debido a la coartación de las libertades que se presenta en el país desde el golpe de Estado contra el gobierno de Manuel Zelaya el pasado 28 de junio.
“Derechos como el de comunicar y recibir información, que son fundamentales en un proceso electoral para que las personas tengan una perspectiva de lo que está pasando, están siendo limitados constantemente”, declaró Zúñiga.
Por su parte, la Organización de los Estados Americanos, en la cual Honduras está suspendido, descartó enviar una misión de monitoreo pero los organizadores de los comicios impulsados por el gobierno de facto lograron atraer un grupo de observadores entre los que se destaca el ex presidente derechista salvadoreño Armando Calderón.
Casi al mismo tiempo que la OEA, la Unión Europea canceló el envío de sus observadores, mientras que tampoco viajarán los del prestigioso Centro Carter.
Por el reconocimiento
En cambio, el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, el primero en ponerse al frente de las negociaciones entre el gobierno de facto de Roberto Michelleti y Zelaya, y mentor del acuerdo Tegucigalpa-San José, sostuvo ayer que “si las elecciones se realizan normalmente y no hay denuncias de los delegados internacionales se debe reconocer al ganador”.
El premio Nobel de la Paz, que instó a los gobiernos de la región a reconocer los resultados electorales, argumentó que Honduras fue muy castigado por una guerra con El Salvador y por el paso del huracán Mitch, por lo que “no sería justo dejarlo por fuera de la cooperación y progreso que debe llegar a Centroamérica”.
“Si las elecciones en Honduras se realizan con transparencia, sin objeciones a las mismas, de suerte tal que el resultado sea la voluntad del pueblo, nosotros vamos a reconocerlo”, afirmó en sintonía con Arias el canciller de Perú, José Antonio García Belaúnde.
Según el diario hondureño El Heraldo, firme sostenedor de la destitución de Zelaya, además de Costa Rica y Perú, Panamá “y posiblemente Colombia”, están listos para reconocer los resultados de las presidenciales.
Si bien Colombia no emitió hasta ahora una posición oficial respecto de los resultados de los comicios, semanas atrás el presidente Álvaro Uribe expresó su deseo de que “se den todos los supuestos de hecho y los validadores para que, surtido el proceso electoral de Honduras, nadie en el mundo pueda levantar la mano para proponerle objeciones”.
La versión del periódico incluye a Chile y México entre los países que están “a la espera de una decisión oficial” antes de manifestarse sobre las consecuencias de las elecciones.
Enfrente están los países que ya anunciaron que no reconocerán los resultados, como Brasil, Argentina, Paraguay, Venezuela, Ecuador y Nicaragua.
“Brasil no reconocerá el gobierno que eventualmente surgirá de las elecciones, si ellas se realizan”, indicó el vocero del presidente Luiz Lula da Silva, Marcelo Baumbach.
Las elecciones, había señalado previamente el canciller Celso Amorim, “significan un debilitamiento de la Organización de los Estados Americanos”, que se negó a enviar una misión de observadores para estos comicios.
“La realización de elecciones bajo un gobierno instalado por un golpe de Estado no es una buena señal para la región”, añadió Amorim, sintetizando la opinión de una parte importante del continente.
Hasta el jueves, el gobierno de Brasil mantuvo contactos con el de Estados Unidos, el primero en declararse a favor del proceso electoral como parte de la “solución” de la crisis política hondureña, posición que llevó al asesor en Asuntos Internacionales de Lula, Marco Aurelio García, a manifestar la preocupación de Brasilia de que la actitud de Washington introduzca el concepto de “golpes de Estado preventivos” en América latina.
Marchas pacíficas de repudio
A nivel interno, el Frente Nacional contra el Golpe de Estado en Honduras reclamó ayer al Tribunal Supremo Electoral (TSE) la suspensión de los comicios presidenciales “espurios” porque, afirmó, “no es reconocido por la mayoría del pueblo”.
El Frente realizará marchas pacíficas el domingo en repudio a los comicios y, a través de sus organizaciones sindicales, indígenas, campesinas y políticos progresistas, llamará al pueblo a no votar, indicó ayer Carlos Reyes, dirigente de la resistencia.
“El proceso electoral carece de toda legitimidad y legalidad porque se realizará en el marco de un golpe de Estado militar donde se niegan los derechos humanos de la población”, advirtió el Frente en un comunicado.
El texto señaló que los cuerpos represivos del Estado aumentaron la vigilancia y persecución de los miembros de la resistencia, hasta el punto de declarar un estado de emergencia que podría ser el preámbulo de una ofensiva militar contra el pueblo desarmado.
En los comicios están convocados más de 3,5 millones de ciudadanos; además de presidente se eligen 128 diputados, 298 representantes de gobiernos municipales y 20 representantes ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen).


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