“Trato de vivir el momento”
Roland Emmerich. El director del filme 2012 inspirado en una profecía del imperio maya, confesó que intenta vivir cada día como si fuera el último. La película se estrena el jueves en Cinemark y se basa en una profecía maya sobre el fin del mundo
Roland Emmerich es un especialista en cine catástrofe. Su nueva película, 2012, se inspira en una profecía maya según la cual la humanidad será engullida por un monstruoso tsunami, feroces terremotos y una lluvia de lava y cenizas mortales escupidas por volcanes el 21 de diciembre de 2012. Pero para algunos habrá una mínima oportunidad de supervivencia. “Intento vivir mi vida como si cada día fuera el último”, comentó el realizador alemán, cuya película se estrenará el jueves en Santa Fe.
—¿Dónde le gustaría estar si realmente el 21 de diciembre de 2012 se acabara el mundo?
—Me gustaría estar con mi familia, con las personas a las que quiero, con mis mejores amigos. Creo que así unos pueden apoyarse en otros y quizá hablar un par de cosas. Pienso que lo más importante que tenemos es el amor al prójimo.
—¿Qué le gustaría hacer antes del fin del mundo?
—Intento vivir mi vida como si cada día fuera el último. Porque sé que en cualquier momento puede atropellarme un camión. En ese sentido, soy bastante fatalista. Aunque por otro lado, naturalmente, me gustaría seguir haciendo cine mucho tiempo. Si supiera que esto se acaba, diría como Lutero: haría una película, igual que él dijo que “plantaría un árbol”.
—¿Qué tipo de película sería?
—Haría la película que llevo ocho años queriendo hacer. Se llama Anonymous y trata de la cuestión de la autoría de los textos de Shakespeare. Es una cinta que llevo muy dentro del corazón. La rodaré en (los estudios berlineses de) Babelsberg. También será una película muy provocadora. Mucha gente se escandalizará porque más o menos voy a hacer tambalear un monumento desde el zócalo que lleva 400 años idolatrado. Y al mismo tiempo, celebraré lo más importante de Shakespeare: su obra.
—¿Quiénes protagonizarán Anonymous?
—Eso lo anunciaré el primer día de rodaje, que comenzará a mediados o finales de marzo de 2010.
—Volviendo a 2012 y el fin del mundo. Su filme juega con el miedo de la gente, que crece aún más en tiempos de crisis económica, ¿se deja usted dominar por sus miedos?
—Creo que sí. Como seres humanos tenemos mucho que aprender. A veces pienso que no somos tan inteligentes como deberíamos. Cuando uno echa la vista atrás y piensa en el conjunto de las cosas, es sorprendente lo poco que aprendemos de nuestros errores.
—¿Qué debemos aprender?
—Por ejemplo, que las religiones alejan más a las personas de lo que las unen. Hay muchas religiones en el mundo que comparten el mismo Dios, al menos yo lo entiendo así, y si embargo se mata en nombre de otro. Es una barbarie medieval. O que aún tengamos fronteras. La poca compasión que sentimos cuando se trata de la pobreza de los demás. Tampoco yo soy una excepción. ¿Por qué conduzco un deportivo cuando sé que contamina el aire? ¡Y al mismo tiempo tengo paneles solares en casa! En realidad, no tiene sentido. Pero no puedo dejar de conducir mi deportivo. Uno tiene que pensar en eso.
—Vive la mayor parte del tiempo en Estados Unidos. Cuando mira con distancia hacia Alemania, ¿qué siente?
—En Alemania se hizo mucho. También en la industria del cine. Cuando me fui, el entretenimiento era un insulto. Creo que Alemania ya no es tan negativa como antes. Nos hemos vuelto un poco más positivos y optimistas.
—¿Qué opina de las celebraciones por el vigésimo aniversario de la caída del Muro?
—Me parecen excelentes. Cumplo años un día después y siempre lo veo como si fuera mi regalo de cumpleaños. Cuando ocurrió, estaba en Estados Unidos y mi madre me despertó. Me felicitó y me dijo: “Poné la televisión, que te espera un regalo”. Entonces vi en la CNN cómo la gente bailaba sobre el Muro.


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