Saccone: “Lo secuestraron a Boscarino, pero antes a mí”
Jorge Saccone había sido secuestrado durante varias horas entre el 16 y 17 de octubre pasado. Las TOE hallaron documentación de él cuando detuvieron a los secuestradores de Boscarino
En una entrevista exclusiva con Diario UNO de Santa Fe, el empresario santafesino Jorge Saccone, de 48 años, rompió el silencio y narró la secuencia del secuestro que sufrió entre las 22 del viernes 16 de octubre y las 5 del sábado 17, cuando fue abandonado esposado y con los ojos vendados en la banquina de la ruta nacional 11, a la altura del paraje Laguna de los Padres, pasando Sauce Viejo.
Además admitió que la banda de secuestradores que lo mantuvo cautivo, que lo golpearon con violencia, que le robaron su local comercial, que saquearon sus bienes y ahorros de dinero de su domicilio particular en la ciudad de Santa Fe, fueron descubiertos por las TOE –Tropas de Operaciones Especiales de la Policía de Santa Fe– cuando investigaban el secuestro del empresario Marcelo Salvador Boscarino.
Habló de la mujer que armó el ardid, facilitó y permitió su secuestro en su casa de Macías al 2.800 de la ciudad de Santo Tomé, de la relación de ésta con los secuestradores, del vínculo de ella con un escribano que luego firmó la transferencia del auto que le robaron durante el secuestro, y del parentesco familiar de éste con un abogado, que es el letrado de uno de los integrantes de la banda de secuestradores y del hermano del empresario Boscarino.
Se mostró conforme con la actuación de los jueces, Julio César Costa y Darío Sánchez, a los que ponderó reiteradamente. Pero se mantuvo distante respecto de la actuación del magistrado Jorge Patrizi, que actualmente lleva adelante la causa, ya que admitió que reconoció a sus secuestradores, pero consideró que judicialmente no se avanzó nada.
—¿Cuando y cómo lo secuestraron?
—Esta historia fue así. Una mujer que yo conocía me invitó a una fiesta familiar en su casa de calle Macías al 2.800 de la ciudad de Santo Tomé, aclarándome que me dejaría la cochera abierta para que guardara el auto. Eso hice cuando llegué a las 22 del viernes 16 de octubre, entre el auto, abrí la puerta y entré. Pero no había tal fiesta familiar, mi amiga estaba con escasa y provocadora ropa íntima, había música suave de fondo, y me estiró los brazos cuando me vio. Yo me aproximé para saludarla pero ahí empezó un calvario que se extendería hasta bien entrada la madrugada.
De repente varios hombres me tomaron violentamente por la espalda, me golpearon en el piso, me amenazaron para que me quedara quieto porque sino me iban a matar; mientras tanto, uno de ellos me puso las manos en la espalda, me esposó las muñecas, después los tobillos y remataron la faena cuando me colocaron una soga en el cuello y me la ataron en los tobillos.
Quince minutos después empezaron a golpearme entre los cuatro secuestradores, me sacaron cadenas de oro, tarjetas de crédito, las llaves de mi negocio de avenida Urquiza al 1.800 y de Saavedra al 5.100. Dejaron a uno de ellos que me custodie, fueron a ambos domicilios y se robaron todo lo que pudieron, mientras uno de ellos me custodiaba y hablaba con la mujer que era mi amiga y me que invitó a su casa a una fiesta familiar.
Pasaron un par de horas, y los tres secuestradores regresaron, y otra vez comenzó mi calvario. Me empezaron a golpear nuevamente, se corre el trapo que me habían puesto en la cabeza y logro ver el rostro de dos de mis captores, después me vuelven a tapar y me siguen pegando. Entonces me dicen que más vale que firme los papeles de mi auto, porque sino matarían a mis tres hijas.
—¿O usted firmaba los documentos de transferencia de su auto y sino matarían a sus hijas?
—Sí. No tuve más remedio y acepté. Me corrieron un poco el trapo que me cubría la cabeza, yo apenas podía ver, y me pusieron una birome en la mano. Entonces yo hice una rúbrica que no es la mía, es lo más parecido a un garabato, y además cuando aclaré mi nombre y apellido, a Saccone como se escribe, lo puse con una sola “C”, y falsee el número de mi DNI en todos los papeles que firmé.
—¿Usted siempre fue dejando evidencias que comprometieran en el futuro a sus secuestradores?
—Exactamente. Eso fue lo que hice. Eso fue lo único que podía hacer. Siempre pensé que yo debía sortear este mal momento. Y creí que en algún momento serían atrapados. Y eso fue lo que ocurrió.
—¿Cómo recuperó su libertad?
—Fue durante la madrugada del sábado 17 en un paraje después de Sauce Viejo que se llama Laguna de los Padres. Ahí me ayudó una familia que me escuchó pidiendo auxilio. Ellos llamaron a la Policía, y éstos llegaron 35 minutos después. Hice la denuncia en la comisaría de Sauce Viejo y al otro día ante el juez penal Julio César Costa, que ordenó en ese momento bloquear la transferencia de mi automóvil. Fue excelente.
—¿Cómo se entera usted que cayó la banda que lo secuestró?
—El jueves 5 de noviembre a las 22 me llaman de la Policía, TOE, y me dicen que hallaron documentos de mi auto durante un allanamiento en una vivienda de Balcarce al 1.500, en el corazón del barrio Candioti, cuando investigaban el secuestro del empresario de la construcción Marcelo Salvador Boscarino. Además, me explicaron que los detenidos tenían documentación de Boscarino, tal como lo había denunciado durante la mañana de esa jornada ante el juez penal Darío Sánchez, que también se portó muy bien conmigo.
—¿Usted declaró en la justicia?
—Sí, claro. Y reconocí a mis secuestradores. Y además, por mi cuenta, empecé a atar cabos. Fíjese, el escribano de la mujer que me invita a su casa de Santo Tomé cuando me secuestraron, es el mismo profesional que firma la transferencia de mi auto cuando estaba en poder de mis secuestradores. Un familiar de este escribano, que es abogado, es el profesional que representa a uno de los integrantes de la banda de secuestradores de Boscarino y mío, y también es el letrado de un familiar directo de Boscarino. Por decirlo de una manera decente y sencilla, todo esto es muy sugestivo. Yo quiero una actuación del juez penal Jorge Patrizi que lleva adelante la causa y la investigación, que sea decisiva, que descubra la verdad y meta preso a todos los responsables que aún están en libertad.


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