El drama entre israelíes y palestinos llevado al cine
El Árbol de Lima es una coproducción de tono humanista entre Alemania, Israel y Francia. Narra la historia de confrontación entre estos países, a través de una cálida obra
Conviene señalar que, El Árbol de Lima es, en su tipo una película que acredita ciertas singularidades, por su temática, su concepción y hasta por su producción (donde convergen capitales franceses, alemanes e israelíes), donde los personajes hablan indistintamente en árabe, hebreo, inglés o francés.
La historia se enmarca dentro del conflicto palestino-israelí, en una zona donde este Estado tropieza con lo que denomina Territorios Ocupados (por los palestinos, desde luego).
En esa área, una pacífica mujer palestina, además viuda, tiene su casa y a su alrededor una plantación de árboles de lima, cuyos frutos cultiva y comercializa, siendo ése su único medio de vida y de sustento.
Las cosas se complican cuando, en una finca lindera, instala su residencia el ministro de Defensa de Israel, donde se establece con su familia y su séquito de custodios, entendiendo todos que aquella mujer y el hábitat que ocupa es una amenaza para la seguridad del funcionario en cuestión.
Es ahí cuando su nuevo vecino le entabla a la lugareña una demanda judicial para erradicarla del lugar y talar la arboleda limeña, que ven como un bosque propicio para que el enemigo pueda perpetrar un eventual atentado.
Humanidades dispares
El drama en sí es sencillo y el cineasta israelí Eran Riklis lo centró, no tanto en las alternativas de esa disputa entre vecinos y el consiguiente pleito, sino en delinear las facetas humanas, acaso las más íntimas y personales, de los personajes en cuestión (la propia mujer, el voluntarioso abogado que la defiende, el ministro afectado, su esposa, los agentes que lo resguardan y unas pocas personas más).
A todos ellos va retratándolos, desentrañando actitudes y comportamientos, sus propias sensibilidades y debilidades también.
Así plasmó una obra emotiva, porque lo que transcribe son emociones, apenas expresada por algunos gestos, una mirada ocasional y muy pocas palabras. En eso (que no es poco) y en algunos enfoques costumbristas propios de la región y de una cultura, se concentra esta obra decididamente humana, por su tono y por las vivencias que, a cada momento, dejan traslucir en cada escena.
Sinopsis
Salma (Hiam Abbass), una viuda palestina, decide librar una batalla contra el ministro de Defensa de Israel, cuya casa linda con su campo de limoneros, en la frontera entre Israel y los Territorios Ocupados. La policía no tarda en decretar que los árboles de Salma representan una auténtica amenaza para el ministro de Defensa y su familia, y ordena que se talen. Pero Salma decide luchar para salvar sus árboles y su vida.


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