Asaltaron un geriátrico y golpearon a los ancianos
Sucedió ayer en la residencia El Sol ubicado en bulevar Gálvez al 1.600. Ingresaron cuatro delincuentes armados que robaron dinero en efectivo y maltrataron a todas las ancianas
Ayer, a las 18, cuatro delincuentes armados ingresaron en el interior del geriátrico El Sol, ubicado sobre bulevar Gálvez al 1.600 justo enfrente de la plaza Pueyrredón, en el corazón de barrio Candioti de la ciudad de Santa Fe. Se llevaron 3.500 pesos en efectivo de la dueña del establecimiento.
También la nieta de una mujer alojada en el geriátrico fue robada por los delincuentes, desconociéndose el monto de lo sustraído; para concluir con la faena criminal los delincuentes llevaron a la propietaria y a una empleada y las maniataron en la parte trasera del inmueble.
Deleznable
Un joven llegó a las 18 hasta la puerta de acceso del geriátrico El Sol, golpeó la puerta, fue atendido por la propietaria del establecimiento, y le dijo que necesitaba hacerle una consulta por los costos de internación para su abuela.
Ni bien el muchacho ingresó lo hizo junto a un amigo, y otros dos entraron inmediatamente, casi en simultáneo, el ardid quedó al descubierto, porque las verdaderas intenciones fueron cuando los delincuentes sacaron a relucir sus armas de fuego y las amenazaron.
El reto de una abuela valiente
La dueña del lugar les dijo a los violentos ladrones que no toquen a las abuelas, pero éstos hicieron caso omiso, al punto que una de ellas, Belkys García Costa, terminó con una muñeca torcida e hinchada en el forcejeo, pero como se trata de una mujer de 84 años y muy valiente, se encargó de decirles a los delincuentes que habían tomado por el camino equivocado, y que en lugar de estar robando, deberían estar trabajando. Los ladrones quedaron estupefactos frente al gesto decidido de la abuela.
También, resultó víctima de la sustracción de dinero en efectivo y otros elementos, la nieta de la abuela García Costa, que la había ido a visitar cuando se produjo el asalto.
Maniatadas
La gavilla de delincuentes sólo dio por concluida la faena delictiva cuando llevaron a la propietaria del establecimiento y a su joven empleada a la parte trasera del inmueble y las neutralizaron con precintos en sus muñecas.
Finalmente, y después de haber pasado no menos de 45 minutos en el interior del geriátrico, de haberlo revuelto todo, maltratado a la decena de abuelas que viven allí, los delincuentes se fueron por la puerta.
Cuando las mujeres maniatadas soltaron sus ataduras, llamaron a la policía, y éstos llegaron minutos después e hicieron un operativo para dar con los ladrones. Al cierre de esta edición no había novedades.


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