Un equipo que supo combinar la experiencia con la juventud
Almagro se quedó con el 6º título en su historia. El elenco de Ferrari basó su juego en los conocimientos de Melchiorre y Andreoli, y en el aporte de cinco chicos de mucho talento
El final del primer tiempo marcaba victoria de Gimnasia y Esgrima 40 a 33. Todo hacía presagiar, por como se presentaba el trámite, una victoria del local, que forzaba un tercer partido. Pero el segundo tiempo las acciones cambiaron radicalmente. Almagro comenzó a pesar en su juego y limó la diferencia para llegar al cierre del tercer peldaño abajo por la mínima (52-51).
El desenlace final fue digno de una final. Con dos equipos a la altura de las exigencias. El Mensana buscaba los medios para revalidar los pergaminos del año pasado, pero enfrente estaban las increíbles Águilas, con 5 jugadores que estuvieron en cancha los 40 minutos de juego. Llegaron en tablas a falta de 1’ para el ocaso; los nervios circulaban en el aire y la ansiedad se hacía presa del público. La frialdad y la enjundia del interminable Roy Melchiorre, desde la línea, sentenció el juego a su favor y, por sexta vez en su historia, los esperancinos se quedaron con el Oficial.
Quizás muchos se preguntaron si son sorpresivos campeones, habida cuenta de que jugaron la mayoría de los partidos con siete jugadores, mostrando un desgaste físico, pero que no implicó, siempre prevaleció sobre el resto y, además, sin un pivote preponderante en las instancias finales. Una estructura sólida, una idea de juego clara y una vocación por ganar, hicieron de este equipo el justo ganador. El artífice de la conquista es indudablemente su DT, Antonio Ferrari, que supo amoldarse a las carencias y trasladó todos sus conocimientos para sacar lo mejor de cada uno de los intérpretes. Y lo consiguió con creces. Así, la edición del Oficial viajó una vez más a Esperanza, donde Almagro buscará rendirle honores hasta el año que viene.


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