Cobos definió a las 4.25 y usted lo leyó dos horas después en el UNO
La edición del jueves se agotó. Fue por la necesidad de los lectores de informarse acerca de la decisión del vicepresidente en un tema que mantuvo expectante al país durante casi 130 días
Por Diario Uno
La redacción de Diario UNO y de todos los medios del país vivieron una jornada interminable y los periodistas esperaron con expectativas el resultado que todos estaban esperando. En muchos casos, las charlas sobre política y el posible final estuvo presente en las apuestas de los colegas, algunos a favor del Gobierno y otros con el campo.
Lo cierto es que esa sensación de cansancio por ser una jornada extensa y extenuante, se tradujo en una alegría al saber que todos los datos estaban actualizados para ofrecérselos a los lectores, y de esa forma poder llegar con la última información. Esa apasionante tarea de editar el cierre de un diario.
Por todo eso, la noche del miércoles fue especial, porque el Senado desarrollaba una sesión histórica, y las instancias finales fueron “de película”, como dijo un redactor de Diario UNO. La pregunta obligada era: “¿Hasta cuando vamos a esperar?” y nadie tenía la respuesta. Primero se decía –según los cálculos– que se votaba a las 23, pero después pasaron las 12, la una; ya se especulaba con un horario más extendido. Hubo diarios que hicieron dos ediciones, como se registra en estas páginas. Otros “apostamos” a una sola edición para que todos los lectores tuvieran la información completa. Con mucho orgullo –como en otras situaciones cruciales–, Diario UNO fue el primero en las calles de Santa Fe.
El caos en los kioscos
En www.paperpapers.blogspot.com puede verse cómo salieron las distintas versiones de los diarios y los horarios (consignados aquí también) en que se pudieron conseguir las distintas ediciones. Un final dramático, inesperado, de alta tensión. No sólo el aire del recinto fue irrespirable, sino también el de las redacciones.
Muchos se jugaron al desenlace del voto favorable. Otros esperaron hasta el final. Todo, menos lo que sucedió, era previsible. Tras la locura y los dobles cierres de edición, canillitas y kiosqueros tuvieron un arduo trabajo en la mañana del jueves.
Bien temprano ese día, los santafesinos se acercaron a los kioscos de revistas esperando encontrar en mayor detalle lo que vieron en televisión y lo que reproducían las radios.
Sin embargo, el panorama fue complejo. En Santa Fe, la edición de Diario UNO fue la primera en estar en los kioscos y los medios nacionales recién llegaron entre las 10 y las 12. Sólo los que no esperaron la definición del vicepresidente Julio Cobos arribaron a la capital provincial en su horario habitual, pero la gente criticó el “periodismo de anticipación”.


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