“Entraron decididos a matar”, dijo la hija de la mujer baleada
Joana Suárez dialogó con Diario UNO mientras esperaba el último parte médico: “Nos tenían amenazados; nosotros habíamos hecho la denuncia”
El martes a la noche Marisa Suárez había reunido a toda su familia para celebrar el cumpleaños de marido, José. Sus nueve hijos cenaron en la casa ubicada en Santiago de Chile al 1.400, en barrio San Lorenzo, habían contado anécdotas y las sonrisas fueron inmensas, hasta que cerca de las dos la fiesta se terminó: “Ya es tarde, todos a dormir que mañana tenemos un día largo”, le dijo, ayer Marisa a los más chiquitos, sabiendo que tenía que hacer trámites en el banco y sólo le quedaba un día hábil en la semana.
Pero cerca de las 4, un estruendo la despabiló, y de un salto salió de la cama y llegó a la puerta de la habitación donde dormían siete de sus hijos, de entre 7 y 16 años. El ruido que escuchó había sido la patada que le pegaron a la puerta dos hombres que ingresaron al domicilio haciendo disparos al aire.
Un golpe y muchos disparos
La secuencia de los hechos se desarrolló en cuestión de segundos. “Mi mamá escuchó el ruido, vio a los hombres dentro de su casa y que se dirigían a la pieza de los hijos, intentó trabar la puerta de esa habitación exclamó: «¡guarda hijo!» No alcanzó a decir nada más”, contó Joana, la hija mayor de Marisa. Un disparo a quemarropa, que ingresó por su ojo izquierdo, la había dejado tendida en el piso. Ayer, Diario UNO dialogó con sus familiares en la puerta del hospital Cullen, donde Marisa continúa internada, con un pronóstico muy grave.
“Mi mamá sabía que lo buscaban a mi hermano, el de 16 años, porque esta gente ya había tenido problemas con él. Hace poco más de un mes, a mi hermano le pegaron dos tiros, uno en la frente y otro en el pulmón. Se salvó de milagro. Habían tenido problemas comunes en los barrios, «como quién es el más guapo», como dicen por ahí. Pero estas personas son mucho más grandes que mi hermano, él tiene 16 y ellos más de 25 años”, agregó la joven.
En su relato, Joana identifica a un hombre Gustavo. A., como el autor del disparo. Esta persona habría ingresado acompañado de alguien más al domicilio de Santiago de Chile al 1.400.
“En tierra de nadie”
“A esta segunda persona que entró todavía no la pudimos identificar. De todas maneras, sabemos que detrás de todo esto también está el hermano de Gustavo A. , Sebastián A. porque ahora me está amenazando por teléfono para que retire la denuncia por lo que le hicieron a mi mamá. En primer lugar, no voy a hacer eso, en segundo lugar, la policía en estos casos ya actúa de oficio, y en tercer lugar, esto no puede seguir pasando. El barrio se está convirtiendo en tierra de nadie”, agregó la joven.
A su lado, su papá y el marido de Marisa, José Suárez, apenas si podía hablar. Con los ojos llenos de lágrimas no salía de su asombro ante la violencia con la que actuaron los criminales. “Ya las habían amenazado, les habían dicho que si no retiraban la denuncia iban a matar a todos sus hijos, uno por uno. Yo escuchaba esas cosas y no podía creer que realmente fuera a pasar, pero está ocurriendo”, expresó.
Mientras espera alguna evolución de Marisa, José piensa en sus hijos más chiquitos, los que aún no saben la noticia y a los que va a tener que ayudar a sobrellevar el episodio violento que vivieron cuando terminaron los festejos de cumpleaños.


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