El hábito de fumar comienza a edades cada vez más tempranas
En la Argentina, la edad promedio de inicio en el vicio ronda los 11,5 años
En este contexto, la prevención primaria desde la infancia, es decir, evitar que el niño comience a fumar, se convierte en una prioridad de salud pública para frenar el acceso al tabaquismo a edades cada vez más tempranas. La embestida contra el problema debe enfrentar con énfasis las estrategias de las compañías tabacaleras que apuntan a las mujeres y los niños como consumidores de reemplazo que vienen a suplir a los fallecidos a causa del cigarrillo.
“Muy pocas personas eligen fumar en la adultez, la mayoría comienza a hacerlo en la niñez o la adolescencia, antes de conocer los riesgos del uso del tabaco y las propiedades adictivas de la nicotina”, afirma contundente el médico rosarino Carlos Lorente, presidente de la Fundación Cardio.
Del encuentro surgió un documento que coloca al cigarrillo como la causa de muerte evitable más frecuente, que en el país causa alrededor de 40 mil víctimas por año, y donde se anticipa que de no producirse cambios sustanciales en los actuales patrones de iniciación en la adicción y en los niveles de cesación, es de esperar un crecimiento de las muertes por esta causa.
“Como una condición para implementar políticas antitabaco adecuadas el país debería ratificar en el Senado nacional el Convenio Marco de Control de Tabaco, ratificado por la OMS y Naciones Unidos en mayo de 2003”, afirmó Lorente.
La Argentina integra la triste lista de países que aún no ratificaron el acuerdo (el país lo firmó pero no lo ratificó), a pesar que el 93 por ciento de los fumadores argentinos apoyan la iniciativa y las naciones vecinas como Brasil, Chile, Bolivia, Perú y Uruguay, ya acordaron su vigencia.
De producirse la ratificación de este convenio entrarían en vigor medidas que entre otras, limitan la publicidad del tabaco, la venta a menores y propician fuertemente la protección del no fumador contra el humo de segunda mano (pasivo).
Una de las disposiciones más contundentes del Convenio Marco de la OMS exige que las advertencias sanitarias sobre el uso del tabaco abarquen no menos del 30 por ciento, y preferentemente el 50 por ciento, de la zona visible del paquete. También se prohíbe utilizar palabras que sugieren una disminución del riesgo, tales como “ligeros” o “suaves”.
Está demostrado que las advertencias en las etiquetas, el aumento de precios del paquete, los ambientes libres de humo y la prohibición de publicidades y promociones de tabaco, todas medidas contempladas en el convenio de la OMS, reducen el consumo y fundamentalmente evitan el ingreso de los fumadores jóvenes.
Mayor impacto
“Hace 20 años, el 70 por ciento de las muertes vinculadas al tabaco ocurrían en los países desarrollados. Hoy se calcula que en 20 años más, esta relación se invertirá ya que las tabacaleras han comenzado a transferir el negocio desde el Primer Mundo a los países subdesarrollados, donde los controles son menores”, anticipó el médico.
Según datos del Atlas del Tabaco (American Cancer Society), los fumadores totalizan el 28,5 por ciento de la población adulta (32,3 por ciento son varones y 24,9 mujeres). Sin embargo, en la adolescencia las mujeres superan a los hombres (28,3 por ciento para las primeras contra 16,4 en los varones). Esta tendencia aumenta en todo el mundo, incluso en algunas regiones europeas y sudamericanas las chicas fuman más que los muchachos.
Entre las causas que impulsan el hábito entre las mujeres jóvenes figuran la emancipación femenina; mayor preocupación por el peso, el aspecto y el estilo; campañas comerciales dirigidas a las mujeres; imágenes positivas en el cine, las revistas y la cultura juvenil y cambios en la situación económica de las mujeres, entre otras.
“El ingreso al tabaquismo a edades cada vez más tempranas obliga a la adopción de medidas en todos los niveles educativos, desde preescolar a la universidad”, sugiere Lorente, aunque reconoce que la educación escolar por sí sola no reduce el consumo. “Se impone entonces articular con el Ministerio de Educación y Salud campañas publicitarias continuas que transmitan un mensaje antitabaco, elaborado de acuerdo al destinatario”.
Menos tabaco y más material de desecho
Cada día se fabrican más de cinco trillones de cigarrillos en el mundo. China es el mayor productor. Durante su fabricación se les añaden centenares de sustancias químicas que facilitan la inhalación del humo y permiten utilizar menos tabaco en cada unidad. Además de menos tabaco, la composición del cigarrillo también está cambiando. Los fabricantes cada vez utilizan más material reconstituido de inferior calidad, porque agregar aditivos es más fácil y producir cigarrillos con ingredientes que antes se desechaban, como los tallos de las hojas y el polvo del tabaco, aumenta la rentabilidad.
Entre otros aditivos y sus efectos sobre los consumidores están el amoníaco, que altera el pH para aumentar la absorción de nicotina; aromatizantes, que realzan el sabor; edulcorantes, mejoran el sabor; eugenol y mentol, insensibilizan la garganta y facilitan la inhalación, y cacao, que dilata las vías respiratorias.


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