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Jueves, 05 de Agosto de 2010
 

El cura que apoya la boda gay deja los hábitos y será político

El padre Nicolás Alessio, de Córdoba, fue sancionado por el Arzobispado. Asesorará a Luis Juez o Pino Solanas

El cura cordobés Nicolás Alessio, quien fue suspendido por el Arzobispo local por haber apoyado al matrimonio homosexual, adelantó que pasado mañana oficiará su última misa en la capilla San Cayetano, ubicada en el barrio Altamira, en el sudeste de la Docta.
Después de 26 años al frente de la iglesia del barrio Altamira, Alessio, de 53 años, dejará el sacerdocio, pero asegura que siempre va a ser cura “en el aspecto docente y profético porque Jesús no fue sacerdote, fue maestro y profeta”, en declaraciones al diario cordobés La Voz del Interior.
“Al menos como párroco será mi última fiesta de San Cayetano”, confirmó el popular sacerdote. Alessio estimó que “prácticamente va a ser como una despedida”, sin precisar hasta cuándo continuará al frente de la comunidad, desobedeciendo la sanción del arzobispo Carlos Ñáñez.
Empero Alessio, del grupo de curas tercermundistas Enrique Angelelli, relativizó su decisión de dejar los hábitos: “Nunca voy a dejar de ejercer el pastoreo, del modo en que sea. Esto me lo han dado una historia y una vocación que siempre he seguido”.

—¿Por qué dejás los hábitos?
—No quiero pertenecer más a la casta jerárquica sacerdotal que ha traicionado el Evangelio. Es una Iglesia monárquica, cerrada, autoritaria. Hay otro modelo: fraterno, popular, cercano a la gente. Yo de esa Iglesia fraterna y popular no me voy.
Además, admitió que le interesaría trabajar en el arco político, al remarcar: “No descarto la trinchera política como un lugar en donde pueda seguir sirviendo a los sectores populares. ¿Qué me puede deparar a nivel partidario, de candidatura? No sé. Si es en Córdoba, en el marco del juecismo. A nivel nacional, con Pino Solanas”, agregó el sacerdote.
“¿Casarme? No, no, no”, asevera mientras ríe. Pero luego no es tan contundente: “Por ahora no me lo planteo, pero supongo que son cosas que con el tiempo se pueden dar”.
Alessio recuerda su ordenación, en la parroquia Nuestra Señora del Carmen de la ciudad de Villa Carlos Paz, a los 24 años, durante la dictadura militar.
“Allí comenzaron las distancias, tendencias y diferencias. Todos estaban a favor de la guerra y de (Leopoldo) Galtieri menos dos curas locos que decíamos: «Esto es un desastre; no podemos confiar en una dictadura»”, advirtió.

—¿Tuviste algún llamado de atención en esa época?
—No, (Raúl) Primatesta es muy hábil; jamás hubiese armado un conflicto mediático. Te retaba personalmente, teníamos discusiones calurosas en su oficina y después todo seguía igual. (Carlos) Ñáñez cometió un error al haberme iniciado juicio canónico, prohibirme y armar este lío; pobre, fue muy mal aconsejado.

—¿Creés que la gente te va a seguir apoyando?
—Se ganará por un lado y se perderá por otro. Yo en esto, y ya hablo como político (y ríe), no hago ningún cálculo electoral, trato de ser fiel a mi conciencia.

Matrimonio gay
El padre Nicolás apoyó el matrimonio igualitario y el obispo Ñáñez le prohibió dar misa, aunque él hizo caso omiso y celebró una en la puerta de la capilla San Cayetano, enfundado en un poncho rojo, ante unos 500 asistentes. Alessio reiteró que vivió “con una inmensa alegría” la sanción de la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo, el mes pasado, en el Congreso nacional.
“Hay curas ya condenados por la Justicia que están en todo su derecho a dar misa y nadie les ha pedido que pidan perdón o se retracten. A mí y a otros curas por afirmar estar a favor del matrimonio gay se nos pide que nos retractemos y se nos prohíbe celebrar misa. Por ser eso algo tan desmedido y hasta escandaloso yo no lo puedo acatar”, manifestó el padre Nicolás a mediados de julio último, cuando fue sancionado por el obispo cordobés por apoyar el matrimonio igualitario.
El sacerdote volvió a defender su postura de estar dispuesto a casar a personas del mismo sexo y sus argumentos se basaron en que “las personas homosexuales son tan normales como todos que tienen una manera de vivir distinta”.
Además agregó: “Hoy por hoy hasta la ciencia afirma que no es una enfermedad, sino una variante más. A partir de considerarlos tan normales no hay dudas de que pueden convivir, contraer matrimonio y por supuesto educar a los hijos”.
En relación a la orden impartida por el arzobispo de Córdoba, Alessio destacó que “en la Iglesia conviven dos proyectos, a veces en calma, a veces como en este caso”. Y advirtió: “Cada vez más esta jerarquía se inclina por ser una monarquía institucionalizada y sacralizada y no una comunidad fraterna”.