Israel y Palestina se reúnen por primera vez en dos años
El jueves se lanzarán las negociaciones directas entre el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y Mahmud Abbas, de la Autoridad Nacional Palestina
Es difícil que prosperen las conversaciones directas entre israelíes y palestinos, que se iniciarán esta semana en Washington, si Israel reanuda la construcción de nuevos asentamientos en Cisjordania a fines de septiembre. Otra vez la negociación parece encaminada al fracaso, tal como ocurrió durante la última ronda realizada en la ciudad de Annapolis, en Maryland (EE.UU.), a fines de noviembre de 2007, durante la presidencia del republicano George W. Bush.
El encuentro del 2 de septiembre, en la Casa Blanca, será para discutir dos puntos centrales: el retorno de millones de refugiados palestinos, así como la posibilidad de que Israel se retire casi totalmente de Cisjordania y acepte un Estado palestino con capital en Jerusalén Este, señalaron analistas.
Otro tema que no es menor para el primer ministro israelí, Benjamín Bibi Netanyahu, es que los palestinos, sobre todo el grupo islámico Hamas –que controla la Franja de Gaza desde mediados de junio de 2007–, reconozcan la existencia del Estado de Israel.
Pero si este país continúa las construcciones en las actuales colonias judías de Cisjordania, tras la moratoria que vence el 26 de septiembre, el líder palestino Mahmud Abbas prometió retirarse de las negociaciones directas, conseguidas con mucho esfuerzo por la gestión del presidente Barack Obama.
Las recientes declaraciones del canciller israelí, Avigdor Lieberman, que pidió el fin de la moratoria de la construcción de asentamientos en Cisjordania, parece anticipar lo que ocurrirá en las conversaciones que se inician el jueves en la Casa Blanca.
“Ellos no vienen de buena voluntad a hacer la paz; ellos vienen porque están forzados a venir. Yo pienso que todo el mundo debería tener bajas las expectativas sobre el encuentro”, dijo Lieberman.
Lo que parece cierto es que la reanudación del diálogo se debe a la aparente situación de calma que existe en la región, donde el número de civiles israelíes muertos por ataques de fundamentalistas palestinos descendió de 452 en la última Intifada de 2002 a sólo 6, en 2009, y a dos este año, según informes del diario The New York Times.
“Si Netanyahu sobrevive al espinoso asunto del congelamiento de los asentamientos y establece una suerte de verdad con Abbas, puede anticipar meses de tranquilas negociaciones lejos de los ojos públicos, por lo menos hasta la fecha límite del próximo verano”, señaló Alud Been, del diario israelí Haaretz.
“Coincidentemente o no, agosto de 2011 es también cuando Irán será capaz de ensamblar su primera bomba nuclear, de acuerdo a fuentes de la inteligencia estadounidense”, agregó Been.
El analista dijo que será en esa fecha cuando estarán concluidas las conversaciones sobre un estatus permanente, así como el proyecto del primer ministro palestino, Salam Fayyad, para construir un Estado palestino.
Sin embargo, la Casa Blanca estima que se tardará al menos diez años para lograr una paz estable en Medio Oriente, según un informe oficial del gobierno de Obama, citado por el diario israelí Yediot Aharonot.
El rotativo señaló que el informe prevé comprometer a ambas partes y ejercer presiones ante cada impasse que pueda ocurrir durante las negociaciones.
“Esta reunión es una especie de progreso, aunque no del tipo que plantea el menor peligro de alcanzar grandes expectativas. Es meramente para restaurar el asunto donde Bush inauguró las conversaciones directas en Annapolis en 2007”, opinó The Economist.
“Una tarea desagradable que Obama por lo menos está tratando de hacer”, señaló el semanario británico, que recordó el fracaso de las conversaciones entre el moderado ex primer ministro israelí, Ehud Olmer, y Abbas.
Aquellas negociaciones –que buscaban establecer un Estado Palestino– fracasaron cuando Israel inició una ofensiva militar contra Hamas en Gaza en la que murieron más de 1.400 personas, según informes del gobierno autónomo.
Todos los presidentes estadounidenses intentaron en los últimos años lograr algún tipo de solución al conflicto de Medio Oriente, desde Jimmy Carter –que ganó el Nobel de la paz en 1978 por lograr un acuerdo entre Israel y Egipto– hasta el presidente Obama.
Clinton estuvo a punto de lograr la paz en Camp David en 2000, pero fracasó fundamentalmente porque Arafat se negó a dejar de lado el regreso de los refugiados palestinos y que Jerusalén Este no fuera la capital del futuro Estado.
Tal vez Obama, que también ganó el Nobel de la Paz, tenga más suerte que sus antecesores. O quizá un revés diplomático lo haga reflexionar sobre la verdadera magnitud del conflicto, opacado en la actualidad por las guerra en Irak y Afganistán.


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