El desafío de la comunicación para las comunidades indígenas
Desde 2003 se formó la Red de Comunicación Indígena que difunde noticias de pueblos de Salta, Jujuy, Santa Fe, Chaco y Formosa. Los pueblos originarios y su relación con las nuevas tecnologías
En 2003 tomó forma el trabajo que venían realizando en forma aislada algunos dirigentes indígenas desde hacía unos tres años, al unirse en la Red de Comunicación Indígena.
Sebastián Reyes, de origen Chané Arawak, hablante Guaraní, vive en Yucuy, en la provincia de Salta, en una comunidad de 2.000 habitantes. Durante el jueves 26 y viernes 27 Reyes participó del encuentro de comunicadores del Gran Chaco Americano.
“Antes de llegar a la Red de Comunicación Indígena yo trabajé 20 años en Radio Nacional. Después nos juntamos para ver qué íbamos a hacer, cómo podíamos tener un medio propio. Eso todavía no lo pudimos conseguir, pero sí logramos que unos amigos nos den un lugar en sus radios con una hora semanal. Además de las 200 emisoras que nos retransmiten a nivel internacional”, explicó Reyes.
“La Red de Comunicación Indígena nació en el año 2003, luego de varias idas y vueltas. Nosotros empezamos a buscar de qué manera podíamos llegar a conseguir un gran sueño que teníamos, que era tener medios de comunicación propios. Ése era un desafío para el futuro”, aseguró.
“Nosotros llegamos a concretar ese sueño –continuó– cuando en Pampa del Indio (Chaco), en 2003, empezamos a trabajar como una Red de Comunicación Indígena. Empezamos con 60 corresponsales indígenas, 30 para el NEA (Noreste Argentino) y 30 para el NOA (Noroeste Argentino)”.
Luego detalló: “Ahora contamos con equipamiento propio como los dos estudios de grabación que conseguimos a través de los dirigentes que están en la mesa directiva. Además tenemos dos programas de radio que están al aire y que salen los días sábados en diferentes radios, aunque son grabados los miércoles. En Salta tenemos un estudio de grabación que cubre la mayor parte de esa provincia y de Jujuy. Mientras que el otro estudio está en Resistencia, Chaco, y abarca Formosa, Chaco, Santa Fe”.
“Tenemos doce antenas parabólicas satelitales –añadió–, algunas no están funcionando, pero a través de eso se emiten los programas en red con Farco (Foro Argentino de Radios Comunitarias) que tiene la base satelital en Rosario, donde se levantan los programas para Quito, Ecuador, y de allí se emite para toda América Latina y el Caribe. Estamos usando estos medios e internet que son herramientas que nos permiten llegar a donde queremos. Lograr todo esto nos llevó como dos años de reuniones hasta que se llegó a concretar todo”.
La relación con las tecnologías
“Para nosotros la tecnología no es ningún mal”, aseguró Reyes y agregó: “Es una buena herramienta en comunicación y no estamos en contra de lo que hoy vemos en la televisión, en las computadoras y en los DVD. Claro que la computadora tiene buenas y malas cosas. Pero es una buena herramienta de trabajo, para poder mandar mensajes, tener contacto con otros mundos que no son indígenas. Por eso para nosotros la tecnología es buena. Pero a veces nos molesta cuando dentro de las comunidades te ponen semejantes antenas como las de teléfonos. No estamos en contra de eso, pero podrían ponerlas lejos de las comunidades. Porque cuando llueve hay descargas eléctricas y ya nos sucedió que una familia entera casi muere. Hay que saber usar las tecnologías y tener cuidado para que no se dañe a nadie”.
—¿Cómo repercutió en las comunidades indígenas afrontar el desafío de la comunicación?
—Para nosotros fue un buen cambio. Un buen mensaje y una buena visión porque desde ahí nosotros podemos tener muchas relaciones públicas e institucionales y hasta gubernamentales. A través de internet podemos buscar las páginas y conocer en qué momento se pueden hacer los trámites y hasta podemos chatear para poder pasarnos mensajes. Esa es una buena herramienta para los que trabajamos.
El dirigente, de 58 años, también se refirió a quiénes integran la Red de Comunicación Indígena: “La red está formada con los dirigentes de base, los caciques y dirigentes que viven en las comunidades. Además nos acompañan instituciones y organizaciones comunitarias, como Fundapaz, Asocian a, Endepa, Incupo, entre otras. Nos acompañaron y hace siete meses nosotros nos hicimos cargo y somos los protagonistas de nuestro programa y nuestro proyecto”.
Acerca del trabajo de producción y difusión de las noticias dijo: “En total somos doce personas las que trabajamos en el programa y con un solo objetivo, que la red pase los mensajes de cada comunidad y que la gente que no es indígena conozca los problemas que tenemos como la falta de infraestructura, la producción, la salud, la educación, la temática de tierra y territorio, género y equidad y comunicación. Eso es lo que estamos haciendo”.
“Abarcamos muchos temas y somos los propios indígenas los que estamos haciendo la capacitación. En realidad, a los indígenas la palabra capacitación nos cae mal porque creemos que todos tenemos las mismas capacidades. Lo que nosotros hacemos es un trabajo de orientación a la comunicación indígena”, afirmó.
A esa estructura se debe sumar a todos los corresponsales. En ese sentido, en las últimas semanas Reyes estuvo trabajando con jóvenes de diferentes comunidades indígenas del Chaco para orientar a jóvenes en el trabajo de la elaboración de noticias y cómo desarrollar las tareas que corresponden a los corresponsales.
“Nuestros programas son grabados y los corresponsales lo que hacen es mandarnos grabados los cassettes con las problemáticas que tienen como el tema de la tierra y el territorio”, explicó el dirigente indígena.
“Eso hay que diferenciarlo –aclaró–. Tierra es donde uno vive, mientras que el territorio es donde se va a cazar, el bosque del Gran Chaco. Muchos pueblos indígenas en Resistencia, en Santa Fe, en Rosario no tienen bosques. Sólo tienen tierra para vivir, están en barrios y los chicos crecieron sin conocer su territorio. Siempre vivieron en un terreno de 11 por 20 metros y no tienen más. Nosotros apuntamos a establecer la diferencia entre tierra y territorio para dar una buena educación y eso se relaciona con el medio ambiente para que la gente conozca nuestra cosmovisión indígena y poder enseñarles que tenemos que seguir cuidando la naturaleza”.
—¿Cómo describiría la vida de las familias indígenas de Santa Fe que no tienen su territorio?
—La experiencia que puedo contar es que vivir sin territorio es como no tener madre y no tener padre. Es como ser huérfano. Porque uno no tiene bosque, no tiene su territorio donde disfrutar y hacer el uso tradicional como las cacerías, disfrutar de la medicina tradicional, la relación con los árboles y los pájaros que están llenas de cosas buenas. Eso no lo tienen los indígenas que viven en ciudades. Nosotros en Salta tenemos una zona boscosa que queremos seguir manteniendo y conocer a otras especies que naturalmente viven ahí desde hace años y hoy están a punto de extinguirse. Eso nos molesta mucho. Por eso no tener territorio es como que uno está sin madre y sin padre ya que uno no puede disfrutar de las grandes selvas que podríamos tener y sólo estamos encerrados en cuatro paredes. A veces no hay trabajo, se vive en los barrios y eso es medio triste. Porque los hijos nacieron y se hicieron grande y se contagian de la televisión y de los cíber donde se van a dar mensajitos y no tienen las costumbres, la visión, ni el perfil indígena.


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