Mueren ocho personas por bombas en Cancún
Seis mujeres y dos hombres murieron en un bar de esa ciudad balnearia, que fue atacado con cócteles molotov
La ola de violencia que atraviesa México se cobró ocho nuevas víctimas, esta vez en Cancún, donde empleados y clientes de un bar nocturno sufrieron quemaduras y asfixias tras la explosión de bombas incendiarias, en un hecho por ahora sin claridad en cuanto a sus responsables. Una primera versión señalaba que los propietarios del bar habían sido amenazados por la banda criminal Los Zetas, pero después surgió otra especie, que atribuía el atentado a una represalia por la detención del capo de las drogas Edgar Valdez Villarreal, alias La Barbie, el lunes a la noche en Lerma, 70 kilómetros al oeste del DF.
Seis mujeres empleadas del cabaret Castillo del Mar y dos clientes murieron en el hecho, ocurrido cerca de las 2 en una zona popular del centro veraniego.
El Procurador del estado de Quintana Roo, Francisco Alor, atribuyó el ataque a una secuela de la captura del capo de las drogas Valdez. “Me parece una reacción a la detención de La Barbie. No lo veo como extorsión; va más allá”, afirmó el funcionario.
La Barbie fue presentado ayer con seis de sus cómplices por el jefe de la División Antidrogas de la Policía Federal, Ramón Pequeño, quien reveló que el capo traficaba una tonelada de cocaína cada mes.
El ex jefe de sicarios del cártel de los Beltrán Leyva tenía influencia en seis estados del país.
Los propietarios del local habían denunciado que narcos del cártel de Los Zetas les habían reclamado dinero a cambio de protección, cuestión a la que no habían accedido, y por eso se sospechó que las bombas molotov podrían haber sido arrojadas por miembros de ese grupo.
Masacre de inmigrantes
A Los Zetas se les atribuye la masacre de 72 migrantes, la semana pasada, en una finca de San Fernando, en el estado de Tamaulipas.
Las actividades de este y otros grupos narcotraficantes sumieron a la zona norte de México en un clima de violencia permanente, que causó ya miles de muertos, mientras el gobierno central emprendió una guerra frontal contra ellos mediante la participación de las fuerzas armadas y de seguridad.
Sobre el atentado del lunes a la noche, los informes preliminares señalan que los atacantes llegaron en dos autos y de inmediato ingresaron a Cantina del Mar, que todavía atendía de manera habitual, y arrojaron las bombas incendiarias.
Aunque el lugar estaba lleno, muchos de los clientes y empleados lograron salir, aunque cuatro mujeres y dos hombres murieron por asfixia o por las quemaduras.
Ambulancias de la Cruz Roja lograron rescatar a dos hombres y dos mujeres heridos de gravedad y los trasladaron al Hospital General, pero las mujeres murieron un rato después pese al esfuerzo de los médicos.
Elementos del Cuerpo de Bomberos, del grupo especial y del de Investigación de Delitos contra la Vida de la Policía Judicial, de la Cruz Roja y peritos de la Procuraduría se movilizaron al bar para atender el siniestro.
Se supo también que tiempo atrás, el propietario del establecimiento había sido secuestrado y luego liberado por un grupo del crimen organizado.
Extradición a EE.UU.
Sobre la detención de Valdez Villarreal, será ahora el Ministerio Público el que determinará si el presunto capo será juzgado en México o si se entrega a las autoridades de Estados Unidos.
La Barbie declaró ayer ante el Ministerio Público en las instalaciones del centro de mando de la Policía Federal en Iztapalapa, junto con las seis personas que fueron detenidas con él ayer en el estado de México.
En las investigaciones previas hubo intercambio de información entre las autoridades mexicanas y agencias de Estados Unidos, que dieron lugar a una reunión del Gabinete de Seguridad de México, en la que se decidieron las líneas de investigación.
Un narco con mucho lujo
Valdez Villarreal ocupaba diversos inmuebles de lujo en Cuernavaca, Morelos y en el Distrito Federal. Había iniciado su carrera delictiva a los 19 años, en 1992, cuando estudiaba la preparatoria, en donde vendía marihuana al menudeo, razón por la que fue detenido por la DEA en San Luis Missouri.
Después viajó al Distrito Federal, en donde conoció a Arturo Beltrán Leyva, en 1998, a quien proporcionaba servicios de seguridad, cuando éste último aún trabajaba para Joaquín el Chapo Guzmán, jefe del cártel del Pacífico.
A La Barbie se lo responsabiliza de diversos episodios de violencia de la última década, porque se le encomendó desde 2001 la recuperación de la plaza de Nuevo Laredo, que entonces controlaba el cártel del Golfo y su brazo armado, Los Zetas.
Debe su apodo a su aspecto físico, de ojos y cabello claros y complexión atlética, lo que le permitía pasar por un joven que podría confundirse con un empresario.


Santa Fe















