Obama: “La retirada de Irak no es motivo de celebración”
A partir de hoy los militares dejarán de prestar tareas de combate en el país y su misión será “entrenar y asesorar” al ejército iraquí
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, afirmó ayer que Estados Unidos no debe celebrar su retirada de Irak, en un discurso pronunciado en una base militar, horas antes de anunciar oficialmente por televisión el final de la operación militar en el país asiático. “No caeremos en la autofelicitación, sino más bien Estados Unidos se concentrará en la guerra en Afganistán. Será un gran trabajo pesado”, dijo Obama a los militares en la base de Fort Bliss, Texas.
El mandatario se mostró además optimista de que ahora el país del Golfo Pérsico pueda definir por sí mismo su destino, al asegurar que “Irak tiene la chance de crear un mejor futuro para sí mismo”.
Pero advirtió que “todavía hay mucho trabajo que nos espera para asegurar que Irak pueda ser un verdadero socio para nosotros”.
Luego de saludar a los soldados, Obama regresó a Washington para hablar a la nación y finalizar de manera oficial la misión de combate estadounidense en Irak, que duró más de siete años y dejó más de 4.400 estadounidenses muertos y miles heridos.
Menos de 50 mil
El número de militares estadounidenses desplegados en Irak cayó este mes por debajo de la marca simbólica de 50.000, y a partir de hoy los efectivos dejarán de prestar tareas de combate y su misión será “entrenar y asesorar” al ejército iraquí.
El mandatario demócrata fue crítico de la guerra desde su comienzo, se pronunció en contra de la invasión pergeñada por su antecesor George W. Bush y durante su campaña presidencial prometió sacar las tropas estadounidenses del país árabe.
La Casa Blanca ve el anuncio de ayer como el cumplimiento de una promesa y tomó las medidas necesarias para resaltar la significación del evento, como enviar a Irak al vicepresidente Joe Biden para una ceremonia de “traspaso de mando”.
También eligió el Salón Oval de la Casa Blanca para el discurso, un lugar desde el que el presidente Obama habló sólo una vez.
En línea con el deseo del gobierno de evitar todo triunfalismo, el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, dijo ayer que el fin de la misión de combate de su país no significa que todo anda bien en Irak, y que la falta de un gobierno y los enfrentamientos étnicos ensombrecen el futuro de la nación árabe.
“No estoy diciendo que todo está bien o estará necesariamente bien en Irak”, dijo Gates, que destacó la falta de un gobierno más de seis meses después de las elecciones y la continuidad de las tensiones entre sunnitas y chiitas.
“Este no es un momento para desfiles de victoria prematuros ni de felicitarnos a nosotros mismos, incluso cuando reflexionamos con orgullo sobre lo que lograron nuestras tropas y sus colegas iraquíes”, dijo Gates en un discurso en Milwaukee, Wisconsin.
La Casa Blanca dijo que el objetivo del discurso de Obama fue honrar a los soldados que pelearon en Irak.
El vocero presidencial Robert Gibbs dijo ayer que el fin de las operaciones de combate dará a los estadounidenses la posibilidad de dejar atrás uno de los períodos de mayor división y polarización en la historia reciente del país.
“Podemos agradecer a los hombres y mujeres que hicieron este sacrificio tremendo. Podemos sanar las heridas que se abrieron al debatir si debíamos ir a Irak”, dijo Gibbs.
El portavoz dijo que aunque la guerra nunca habría sucedido si Obama hubiese sido ya en 2003 el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, el presidente tiene en gran estima el servicio y sacrificio de los militares y quiere rendirles tributo.
La última brigada de combate estadounidense salió de Irak hace diez días y cruzó al vecino Kuwait. Obama dejará en Irak a 50.000 soldados para entrenar al ejército iraquí hasta fines del año próximo, cuando está prevista la retirada total.


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