Rápido y furioso
Argentina goleó al campeón del mundo por 4 a 1 y sorprendió a todos en el Monumental. Lionel Messi abrió la cuenta, Gonzalo Higuaín y Carlos Tevez ampliaron. Fernando Llorente descontó y Sergio Agüero lo sentenció
Argentina, tras la decepción de Sudáfrica 2010, cicatrizó sus heridas con una goleada ante el campeón mundial, España, por 4 a 1, en un amistoso jugado en el estadio Monumental, que fortaleció la figura del director técnico interino, Sergio Batista, para la sucesión definitiva de Diego Maradona. Al conjunto nacional le alcanzó la primera etapa para liquidar el pleito.
Los goles del equipo argentino, acompañado por 60 mil aficionados, fueron conseguidos por cuatro delanteros: Lionel Messi (PT 9’), Gonzalo Higuaín (PT 13’), Carlos Tevez (PT 34’) -la figura- y Sergio Agüero (ST 45’). El atacante español Fernando Llorente, ingresado en el segundo tiempo, descontó para el último campeón de la Eurocopa, a los 38’ del segundo tiempo.
En tanto, el zaguero Gabriel Milito, el lateral Javier Zanetti y el mediocampista Esteban Cambiasso, desconsiderados por Maradona, regresaron al seleccionado argentino con buenas actuaciones individuales. También lo hizo Andrés D’Alessandro, cuyo ingreso sirvió para la ovación a Messi y una acción individual que culminó en el cuarto tanto argentino.
El fútbol atildado que identifica al campeón del mundo fue patrimonio argentino en los primeros minutos del cotejo y alcanzó para tomar una ventaja de dos goles antes del primer cuarto de hora, lo que marcaría la tendencia del juego.
Con la premisa inviolable de rodar la pelota sobre el césped, el equipo de Sergio Batista elaboró un par de jugadas en el arranque que superaron la expectativa de los hinchas más exigentes. El trinomio de ataque, con Messi en la posición que desempeña en Barcelona, funcionó a la perfección y tuvo una efectividad inmejorable, pues los dos primeros ataques terminaron en la red del arco defendido por José Reyna.
En la primera, la Pulga lideró el avance por el centro, descargó con Tevez hacia la izquierda, controló la devolución precisa y definió con sutileza en el área ante el achique del arquero. En la segunda, Tevez asumió el rol de asistente con un pase milimétrico al vacío para que Higuaín escapara entre los zagueros y definiera con una gambeta larga, que dejó sin chances al arquero de Liverpool.
Una tarea silenciosa pero muy eficaz cumplieron en ese lapso del partido las nuevas incorporaciones de Batista, Ever Banega y Esteban Cambiasso, gestores del primer pase para limpiar cada jugada.
España, sin honrar la corona que ostenta, debió resignarse a cumplir el rol que menos lo favorece: correr detrás del balón. Recién pasados los 25’, el equipo de Vicente Del Bosque pudo contactar los primeros circuitos futbolísticos, aunque lejos de Sergio Romero. No fue casual, entonces, que su llegada más peligrosa en el primer tiempo fuera un disparo de 30 metros de David Villa que se estrelló en el ángulo.
Para que la pesadilla española fuera completa en la tarde porteña, se sumó la desgracia de Pepe Reyna, responsable del tercer gol con una caída involuntaria, tras recibir un pase de Gerard Piqué que fue capitalizado por Tevez. La respuesta española fue a los 40’ cuando Villa, esta vez de tiro libre, remató al palo en su última ocasión para alcanzar a Raúl (44 tantos) como máximo anotador histórico del seleccionado español.
Los seis cambios que introdujo Vicente Del Bosque y la merma en el rendimiento argentino cambiaron las características del juego en el segundo tiempo. El elenco español forzó el desarrollo en campo rival y tuvo la primera ocasión para el descuento a los 5’ con un cabezazo desviado de Llorente.
Cerca del final, a los 38’ con una media vuelta de Llorente dentro del área. Pese a algún otro sofocón (tiro en el palo de Cazorla a los 40 minutos), el triunfo no se vio empañado y tuvo su cierre perfecto con el cuarto gol de cabeza de Agüero que permitió el goce de los hinchas con un pedido unánime: “Es un afano, suspéndanlo”.


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