Las deficiencias nutricionales en la dieta de los santafesinos
Niños y jóvenes consumen menos calcio del que necesitan para estar saludables. Mientras tanto, los adultos no ingieren las vitaminas, fibras y minerales esenciales propios de las frutas y verduras
Según un estudio realizado en todas las provincias incluyendo a Santa Fe, tres de cada diez chicos entran en la escuela con sobrepeso y una alimentación en la que sobran calorías, grasas saturadas y sodio; como contracara, hay 30 por ciento de anemia en chicos menores de dos años y los desnutridos crónicos son el 10 por ciento.
“El elemento común es una alimentación monótona y de baja calidad. La «mesa» de los argentinos no alcanza a combinar 25 alimentos, cuando lo ideal sería un menú de no menos de 50”, dicen los nutricionistas Sergio Britos y Agustina Saraví, coordinador e investigadora, respectivamente, del Programa de Agronegocios y Alimentos de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
En uno de los trabajos vieron que los argentinos comen “algo menos de la mitad de las porciones de alimentos saludables que deberían consumir, como verduras, frutas, leche, carnes de diverso tipo, cereales, legumbres y aceites; es decir que cuando se compara el menú local con los lineamientos de la Organización Mundial de la Salud, en esos alimentos existe una brecha negativa del 55 por ciento en promedio, que sube al 65 por ciento en los hogares pobres”, afirma Britos.
La semana última, durante las Jornadas Argentinas de Nutrición, los especialistas presentaron un segundo trabajo que analiza la situación de una de las “vedettes” de la mesa local. Estudiaron los patrones de consumo de cereales, que aportan 4 de cada 10 calorías de nuestra alimentación.
“Pudimos comprobar que la mayoría de las calorías de cereales que ponemos en el plato provienen de panificados dulces o salados, galletitas, pizzas, tartas y pastas rellenas, productos todos que generalmente agregan calorías, grasas, sodio o azúcares –dice Britos–. En cambio, cuando sólo consideramos sus formas simples (pastas, arroz, avena) e incluimos las legumbres, detectamos una brecha negativa; se come menos que las dos porciones diarias sugeridas por el modelo de dieta saludable”.
Los nutricionistas llegaron a la conclusión de que, para mejorar el consumo de cereales, habría que intentar disminuir a la mitad la cantidad de pan (bajar de 79 a alrededor de 40 kilos anuales por persona) y aumentar la presencia en la mesa de pastas, arroz o cereales simples y legumbres, para llegar a unos 30 kilos por año. En cuanto a las preparaciones más elaboradas, aconsejan no exceder los 14 kilos por año y por persona.
“Los cereales son la base de nuestra dieta –afirma Britos–. El 40 por ciento de las calorías que ingerimos provienen de ese origen, pero en sus formas más simples se comen menos de lo deseable. Por ejemplo, las pastas simples son más recomendables que el exceso de papa. Algo que a veces se olvida es que cuando a un cereal se lo combina con legumbres puede igualar el contenido proteico de la carne. A los cereales les falta un aminoácido que tienen las legumbres, y viceversa”, concluyeron.


Santa Fe















