El pastor de Florida ahora no quemará coranes el 11-S
Terry Jones tenía previsto aprovechar el noveno aniversario de los ataques a las Torres Gemelas, en EE.UU., para protestar contra el islamismo radical incendiando el libro sagrado de los musulmanes
Terry Jones, conocido globalmente y no a su pesar como el pastor que pretendía una quema masiva de copias del Corán el 11-S en Gainesville (Florida), dio marcha atrás. El jefe de la pequeña iglesia cristiana Dove Outreach Center retiró su polémica demostración de rechazo al islamismo radical poco después de recibir una visita de agentes del FBI y tras las presiones del presidente estadounidense, Barack Obama.
Según la versión de Jones, un acuerdo con los líderes musulmanes para no ubicar una mezquita –el proyecto Córdoba House– junto a la zona cero de Nueva York, punto central de los atentados de 2001, permitió poner fin a una exhibición que tenía en alerta a medio mundo. Los promotores del proyecto desmintieron el acuerdo.
El Córdoba House, inmueble que levantó la ira de ciudadanos neoyorquinos, es un centro muy parecido al que tiene la comunidad judía en la zona alta de Manhattan. Está previsto que se edifique sobre un antiguo lugar de culto musulmán que ya funcionaba antes de los atentados, y que estaba en mal estado. Pero el nuevo proyecto, valorado en 100 millones de dólares, será un edificio de 13 plantas y, además de la controvertida mezquita, contará con un auditorio, piscina y salas de reuniones. Según el acuerdo que Jones dice haber alcanzado con la comunidad musulmana, el centro ahora se reubicará en otra parte de Nueva York.
Durante las últimas horas, el pastor, de 58 años, abrió la puerta a cejar en su empeño de quemar decenas de ejemplares del Corán si la Casa Blanca así se lo pedía.
Reclutamiento para Al Qaeda
El presidente Obama había declarado que las pretensiones de Jones son una auténtica herramienta de reclutamiento para Al Qaeda. “Lo que se puede provocar son graves hechos de violencia en lugares como Pakistán o Afganistán”, dijo Obama en una entrevista emitida en el programa Good Morning America de la cadena ABC. “Se incrementará el número de individuos que están dispuestos a inmolarse en ciudades estadounidenses o europeas”. Interpol emitió una alerta global por posibles atentados por la quema de coranes durante el noveno aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre.
Indirectamente –sin llamada personal desde la Casa Blanca como parece desear el pastor–, Obama había pedido a Jones que reconsidere su decisión.
“Sólo espero que entienda que lo que pretende hacer es completamente contrario a nuestros valores como estadounidenses, que este país ha sido construido sobre las ideas de libertad religiosa y tolerancia religiosa”, manifestó el presidente, quien puntualizó: “Dice que está motivado por su fe. Entonces espero que escuche a esos buenos ángeles y entienda que se está involucrando en un acto destructivo”.
La Constitución americana da el derecho a Jones a hacer lo que planea. La Primera Enmienda protege el derecho a la libre expresión y así es posible que el Ku Klux Klan queme cruces o un manifestante incendie la bandera estadounidense en un acto de protesta. El asunto es frustrante, como declaró el propio Obama, ya que con la ley en la mano no hay nada que se pueda hacer para frenar al reverendo a que inicie una hoguera de siniestras consecuencias.
Ayer a la tarde, dos coches oficiales estaban estacionados a la puerta de la Iglesia de Jones. Los automóviles pertenecían al FBI, cuyos agentes supuestamente se encontraban en el interior de la Iglesia Dove World Outreach Center negociando con el reverendo la retirada de su plan.


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