Cuatro años de prisión por transportar cocaína
Un joven tucumano fue detenido en la localidad de Ceres, en un control de rutina. Debía entregar la droga en Rafaela
Cristian Marcelo Espejo, un tucumano de 30 años, fue sentenciado ayer por los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Santa Fe, María Ivón Vella, José María Escobar Cello y Cintia Gómez, a cuatro años de prisión por el delito de transporte de estupefacientes.
Espejo fue detenido el 13 de enero del año pasado, en un operativo de rutina que realizó Gendarmería, en la ruta 34, a la altura de la ciudad de Ceres. Sólo le faltaban dos horas para llegar a la ciudad de Rafaela, donde lo esperaban para que hiciera la entrega del paquete cuando los gendarmes le hicieron seña al chofer del ómnibus de la empresa Plus Ultra, para que frene. Subieron al micro y pidieron los documentos de los pasajeros.
Según los testimonios de otros pasajeros y de los encargados del operativo de inspección, a Cristian los nervios lo delataron: titubeaba al hablar, le temblaban las manos y levantó la sospecha de los agentes, quienes le pidieron que muestre sus pertenencias. Entre la ropa, hallaron una bolsa de cartón blanco. “¡Es un regalo!”, se apuró a justificar Espejo, pero cuando la abrieron, los gendarmes encontraron un paquete que contenía 30 tizas compactas de clorhidrato de cocaína. Además, el joven llevaba puesta una campera roja, que tenía otros dos envoltorios escondidos en la capucha. En total, la cantidad de droga ascendía a 317,24 gramos de cocaína.
“No fue un viaje eventual”
Para el fiscal Martín Suárez Faisal, quien en representación del Ministerio Público Fiscal solicitó la pena de cinco años de prisión para Espejo, los mensajes de texto que intercambió el imputado con quienes lo esperaban en la ciudad de Rafaela mostraban un fuerte vínculo: “No se trata de un viaje eventual, sino que existe una fuerte presunción de que esta actividad de transporte de estupefacientes que se ha verificado en esta causa, era habitual por parte del imputado. Nótese también que toda su familia estaba al tanto de su empresa”, alegó.
Atenuantes
Por su parte, el defensor oficial, Germán Artola, pidió la absolución de Espejo y, como atenuante, solicitó que se considere la falta de antecedentes penales y la poca instrucción del imputado. En el expediente, consta que Espejo es padre de tres chicos y convive con su pareja en la ciudad de Tucumán. Es analfabeto, y se dedica a la cosecha, y cada tanto realiza trabajo como pintor o lava autos. En principio, fue justamente limpiando un vehículo que habría entablado la relación con la persona que le encargó el transporte de la droga, a cambio de 200 pesos.


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