“Empecé a insultar, a llorar y arrojé los restos de la Virgen”
El futbolista Ariel Garcé afirmó que la estatua se rompió durante el traslado hacia un taller donde se iba a restaurar. Aseguró ser el único testigo, aunque no dijo dónde ni cómo se deshizo de los restos
El viernes pasado el jugador de Colón, Ariel Garcé, presentó un escrito ante la Justicia donde narra su versión sobre lo sucedido con la imagen de la Virgen de Guadalupe que estaba entronizada en el estadio Brigadier López.
El jugador realizó una presentación espontánea “porque de acuerdo a trascendidos periodísticos se me estaría investigando en relación con la causa de referencia como supuesto responsable de los hechos investigados”.
Además, el futbolista asumió “las responsabilidades que pudiesen corresponderme si hubiese algún delito en mi accionar”.
Garcé expuso que “como es de público conocimiento estoy lesionado desde el mes de agosto, lo que me impide jugar, viajar y concentrar con el plantel” y que “con los integrantes del plantel profesional de fútbol de Colón veníamos charlando sobre la imagen de la Virgen de Guadalupe que presidía el estadio, y habíamos algunos ido a verla, advirtiendo que estaba muy deteriorada, y eso la afeaba”.
“Que como casi todos los jugadores y el cuerpo técnico somos muy creyentes, nos parecía una falta de respeto que la imagen siguiese en esas condiciones, y que nadie se preocupase por remozarla”, aseguró.
“Por eso –continúa– nos propusimos bajarla y buscar un restaurador que la devuelva a su belleza original. Todo sería cubierto con dinero donado por los mismos futbolistas. A todos nos pareció una buena forma de honrar a la Virgen. Y así lo hicimos saber al presidente Germán Lerche, quien no nos objetó”.
Luego el jugador prosiguió: “El 7 de septiembre, como yo no me encontraba afectado a la práctica deportiva, los compañeros me pidieron que me encargue del operativo y contratamos una grúa para retirar la estatua” y “cuando llegó la grúa al estadio, llamamos desde la guardia al presidente Lerche y le pedí permiso para entrar a sacar la Virgen, y él me autorizó, insistiéndome en que lo hagamos bien y la restauremos pronto a su lugar”.
“Acto seguido la bajé ayudado por los operarios, y al verla de cerca advertí claramente que estaba muy dañada: se veían rajaduras, agujeros, y pedacitos faltantes. Recuerdo que pensé: «El milagro es que no se haya caído hasta ahora sobre los espectadores»”.
Garcé, además, sostuvo que la imagen fue cargada en una camioneta y que no fue sujeta de ningún modo ni asegurada con sogas porque supuso que con el peso de la estatua no había riesgos de que se caiga.
“Luego me encaminé hacia el taller de un restaurador que me habían recomendado para que la arregle. Tras algunos kilómetros de viaje, empecé a sentir muchos ruidos, y de pronto un ruido muy fuerte, y me bajé a ver. Lamentablemente los movimientos, los baches, los badenes y la velocidad, habían provocado la rotura de la imagen”, afirmó.
Luego añadió: “Al ver la imagen rota me asusté, me desesperé, no supe qué hacer, pensé que los compañeros se iban a enojar conmigo, empecé a insultar, a llorar, y terminé arrojando los restos de la escultura.
“Por ignorancia, yo no había atado ni protegido la estatua. También, después de lo ocurrido, muchos me dijeron que debería haber buscado un transporte especial para este fin, cosa que ni se nos ocurrió”, señaló y agregó: “Volví a Santa Fe y cuando me junté con el plantel les conté todo lo ocurrido a los jugadores y al cuerpo técnico. Obviamente que todos se preocuparon pero me entendieron”.
Luego de ese episodio, según Garcé, el plantel profesional decidió enfrentar al presidente del club, Germán Lerche, y contarle toda la verdad. Lo que la máxima autoridad del club les habría propuesto era hablar con el padre Axel Arguinchona (ver aparte) para contarle lo sucedido y pedirle un consejo.
La nueva virgen
Con los hechos consumados, Garcé explicó que “inmediatamente hicimos contactar al artesano que había hecho la primera. No fue fácil encontrarlo y pedirle que deje sus trabajos y se concentre en esto. Es una persona mayor y con problemas de salud, y pese a ello se dedicó completamente a nuestro problema”.
“Le pedimos –aseguró– que haga una nueva imagen de la misma Virgen, usando las mismas técnicas que en la anterior, reconstruyéndola, usando los mismos materiales y la misma estructura, para que quede lo más parecida posible, para poder restaurar a la Virgen en su sitial.
“Él lo hizo con muy buena disposición y logró una hermosa imagen que honra mucho mejor a nuestra Madre Santísima. El plantel completo estamos muy tranquilos, tenemos paz en nuestras conciencias, y nos sentimos más unidos que antes tras haber enfrentado este problema”, añadió.
Por último, el jugador expresó que “no hubo mala intención, no hubo mentiras, no hubo falta de respeto. Hubo una decisión devota y un accidente. Es todo lo que puedo informar y es toda la verdad”.
“Que no hubo otra persona fuera de nosotros implicada en el operativo, y que yo fui el único testigo de lo que pasó, por lo tanto cumplo en contarlo todo. Y espero también que se trate este caso objetivamente y se haga justicia”, finalizó su relato Garcé.


Santa Fe















