Una vez más, las lluvias trajeron problemas y malos recuerdos
La ciudad sintió la cantidad de agua caída en los barrios más bajos. Ayer, más de dos tercios de la capital provincial la padecieron en calles, viviendas, servicios y vehículos. Otra vez, la tristeza
El paisaje se repite, pero el dolor y la angustia se sienten con la misma o mayor intensidad. Una vez más la ciudad de Santa Fe se resiente ante el embate del agua. Las intensas precipitaciones saturaron la capacidad de los desagües y le quitaron el sueño a cientos de santafesinos.
En la tarde de ayer en algunos barrios todavía se veían las calles inundadas de lado a lado, colchones y tirantes al aire libre a la espera de que el sol evapore la humedad, autos sumergidos hasta las puertas, alguna que otra canoa y decenas de chicos chapoteando por todos lados.
Numerosas cuadras del oeste y norte de la ciudad acusaban en sus paredes los niveles de agua que debieron soportar, en la mayoría de los casos, durante toda la madrugada. Treinta, cuarenta y hasta cincuenta centímetros marcaban las líneas casi imperceptibles en los muros de las casas. El barro todavía fresco y el pavimento con restos de ramas, hojas y tierra, denunciaban el desagote tardío.
Muchos vecinos se pasaron la noche del lunes entre escurridores, trapos, baldes y bolsas de arena. Ayer, durante una de las recorridas que realizó Diario UNO por los barrios, los ciudadanos manifestaban no recordar otra oportunidad en la cual el desagote fuera tan lento como así tampoco una lluvia de tal intensidad.
Mientras los adultos se arremangaban los pantalones para empujar sus autos a lugares más elevados o para cruzar de un punto a otro, los nenes buscaban a los gritos los sectores más “peligrosos” y recorrían las calles y veredas como una increíble aventura.
Durante la tarde de ayer, en el norte de la capital, motociclistas y peatones se encontraban varados en diferentes esquinas, en la búsqueda de una alternativa para llegar a sus puestos de trabajo u otro destino. En avenida Gorriti y Facundo Zuviría, por ejemplo, gente de Altos del Valle, Nueva Pompeya, Esmeralda y otros barrios esperaba que el agua descendiera un poco más para continuar su recorrido.
En Las Flores, el sol marcaba un contraste extremo con los varios centímetros de lluvia aún acumulados en los corredores. Contenedores, troncos y hasta camiones interrumpían el tránsito allí, como en otros sectores de la capital, para evitar que las olas ingresen a los domicilios particulares.
Algunas familias de Guadalupe Oeste se quejaban también porque si bien el agua no había llegado a sus veredas, ingresó por los patios, que en muchos casos no tenían forma de desagotar hacia las calles, colapsadas desde mucho antes.
En barrio Candioti, al igual que en el microcentro y en sectores de las avenidas Alem y Siete Jefes, también se encontraron con este problema; poco habitual en las precipitaciones medias que se producen en la zona.
Bulevar, avenida Freyre, Blas Parera, Peñaloza, Aristóbulo del Valle, Galicia, General Paz, sufrieron anegamientos y cortes de luz. Barrio Sargento Cabral tampoco escapó a los inconvenientes, al igual que Villa María Selva, Transporte, Mayoraz y Fomento 9 de Julio.
Entre los que más padecieron el agua se encontraron Yapeyú, San Agustín, Centenario, San Lorenzo, Chalet, El Arenal, San José, Belgrano, Santa Marta, Santa Rosa de Lima, Loyola, Schneider, San Pantaleón, Barranquitas y Altos de Nogueras. De todas maneras, es difícil determinar barrios completos, porque en toda la ciudad hubo inconvenientes.


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