El deporte y una correcta alimentación
Están íntimamente relacionados. Uno depende del otro. Todo lo que hay que hacer para aprovechar el momento y disfrutar de las actividades
Comer o no comer, esa simple pregunta tiene una respuesta compleja. Ambas estrategias (comer antes o después del ejercicio) son buenas para el desempeño, el estado físico y la salud. Sin embargo, qué alimentos elegir depende de varios factores como la duración y tipo de ejercicio, el entrenamiento y factores de salud. Planificar adecuadamente: antes, durante y después del ejercicio
Cuándo se come y lo que se come puede afectar el desempeño y la manera en que uno se siente durante la actividad física. Es indispensable coordinar las comidas, colaciones y lo que se bebe para rendir al máximo con el ejercicio de rutina. Comer en exceso antes del ejercicio puede hacer más lento al individuo: cuando se realiza actividad física luego de una comida copiosa, puede llegar a sentir cansancio o molestias digestivas como calambres o diarrea. Eso ocurre porque los músculos y el sistema digestivo están compitiendo uno con otro por la mismas fuentes de energía.
Por otro lado, el no comer antes del ejercicio puede ser tan malo como comer en exceso. Los niveles bajos de azúcar sanguínea resultado del ayuno pueden provocar cansancio, debilidad, así como que las habilidades mentales se vean afectadas, haciendo lentas las reacciones.
Qué hacer para sacarle más provecho del ejercicio
Desayunar correctamente: levantarse antes para desayunar adecuadamente. La energía que se consumió durante la cena está prácticamente agotada cuando uno se levanta por la mañana. El azúcar sanguíneo está bajo. Si no se desayuna se va a sentir sin energía o cansado durante el ejercicio. Si se planea ejercitarse dentro de la hora luego del desayuno, comer algo liviano o tomar un suplemento alimentario para levantar la glucemia. Consumir entre 200 a 300 calorías, evitar demasiada grasa o proteína ya que tardan más en digerirse.
Planear las comidas: tener las comidas principales al menos 3 a 4 horas antes de la actividad física. Si la comida es más pequeña, comer 2 a 3 horas antes. También se pueden incluir colaciones inmediatamente antes o durante el ejercicio. Lo importante es ver cómo uno se siente.
No saltearse comidas: el saltearse comidas puede causar hipoglucemias, haciéndolo sentir débil e incluso mareado. Si se tiene poco tiempo antes de la actividad física, se puede consumir un suplemento alimentario para mejorar el desempeño.
Comer luego del ejercicio: para ayudar a los músculos y recargar los depósitos de glucógenos, incluir alimentos que tengan tanto proteínas como glúcidos dentro de las dos horas luego de finalizado el ejercicio, como un yogur con cereales o una rebanada de pan con un trozo de queso o incluso suplementos alimentarios.
Ejercicios al mediodía: para el mediodía, el desayuno ya es un recuerdo borroso. Para evitar la fatiga durante el ejercicio: una a dos horas antes del ejercicio comer una comida de 300 a 400 calorías. Una vez más, evitar preparaciones ricas en grasas y proteínas, y manejar una distribución de 60 por ciento glúcidos, 20 por ciento proteínas y 20 de grasa. Mejores opciones: pastas con aceite, yogur con cereales y frutas secas, aunque los suplementos alimentarios como los batidos son una excelente opción. Luego del ejercicio, comer un plato saludable.
Después del trabajo: camino al gimnasio se siente hambre. El almuerzo ya sucedió hace tiempo, y el organismo se está quedando sin energía, por lo tanto: 2 a 3 horas antes de irse del trabajo, comer una colación de 300 calorías. Mejores opciones: pan con queso, cereales integrales con yogur.
El organismo tiene un óptimo desempeño cuando se encuentra en un excelente estado nutricional. Como personas activas físicamente, se debe tomar una actitud proactiva hacia una correcta nutrición para tener el combustible disponible y la energía necesaria para sostener los niveles deseados de actividad física, el ejercicio y la competencia.


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