Dignidad y Vida Sana para 110 familias santafesinas
La asociación civil cumplió 14 años de trabajo en la clasificación de residuos sólidos urbanos. Su historia refleja el compromiso de un grupo de cirujas que hicieron del reciclado su sustento
La Asociación Civil Dignidad y Vida Sana con personería jurídica Nº 620, refleja la historia de un grupo de cirujas que asumieron en comodato la explotación de la planta clasificadora de residuos sólidos de la ciudad de Santa Fe. La entidad que cumplió 14 años el pasado 19 de junio encara un nuevo ciclo de trabajo con nuevos proyectos productivos.
La institución se encuentra actualmente funcionando en dos sedes, de Chaco 4.040 y Circunvalación y Hernandarias, a los fines de poder cumplir con su actividad de recicladores, por un lado, y emprendedores, por el otro. Es que Dignidad y Vida Sana trabaja en forma conjunta con la Fundación Epyca (equipo de producción y construcción alternativa) con quien logró implementar el proyecto de Red de Escuelas Productivas que persigue el objetivo de capacitar a los socios en diferentes oficios (carpintería, herrería, tejido en telar, costura y otros).
“Trabajamos a la par de la clasificación de residuos porque lo que queremos es sumar opciones y no sentirnos estancados”, dijo una integrante de la asociación, Josefina Morales.
Conforme a lo aprendido los 110 socios de la institución elaboran sillas, mesas, alfombras, almohadas y trabajos de herrería. “Nuestro deseo es poder lograr un ida y vuelta con la población y así comercializar nuestras elaboraciones”, explicó Josefina Morales y agregó: “Estamos abiertos a los encargues que quieran realizarnos de cualquiera de esos materiales. Los interesados sólo tienen que acercarse a las sedes de trabajo”.
Cabe destacar que Epyca despliega acciones con la cátedra Educación ambiental y Antropología Cultural de la Escuela de Sanidad de la Universidad Nacional del Litoral para desarrollar la Red Escuela Productiva, consistente en el entramado de diferentes unidades productivas.
“El objetivo académico –para los estudiantes de UNL– del trabajo territorial es generar profesionales con conciencia crítica y creativa frente a los problemas sociales, sanitarios y ambientales”, explicó en diálogo con una emisora local la presidenta de la Fundación Epyca, doctora Mercedes Gagneten.
Historia
Dignidad y Vida Sana lleva adelante el trabajo correspondiente a la Planta Clasificadora de Residuos de la ciudad de Santa Fe. La entidad cuenta con una comisión directiva que representa a sus 110 socios, es responsable de coordinar y comunicar el proceso en marcha en función de la toma conjunta de decisiones.
La primera cava comenzó a funcionar en la ciudad en el barrio Santa Teresa (Yapeyú). Alrededor de 1965, el basural se trasladó a Barranquitas; luego fue a Los Hornos y más tarde a La Loma y finalmente llegó a Los Caniles.
A mediados de 1996 el Concejo Municipal aprobó la Ordenanza Nº 10.073 y su modificatoria Nº 10.125, referida a la disposición final de los Residuos Sólidos Urbanos, lo que provocó el cierre de las cavas existentes. Esta nueva política obliga a un largo período de trámites, de luchas y negociaciones con el gobierno.
El resultado final actual, de trabajo en una planta equipada, fue el resultado de un proceso largo que culminó el 2 de mayo de 1997 cuando en asamblea abierta se decidió por unanimidad conformar la asociación civil.
“Nuestro esfuerzo constituye una de las pocas experiencias de organización comunitaria de este tipo que nos permite dignificarnos como persona”, explicó Josefina Morales.


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