Horror por el crimen de una nena en Guadalupe Norte
Una menor de tres años fue violada y asesinada por su padrastro de 20, que está detenido. El juez Palud ordenó la prisión preventiva al imputado
Una niña de tres años fue violada y asesinada salvajemente a golpes en la localidad santafesina de Guadalupe Norte, y por el crimen fue detenido un hombre de 20 años, concubino de la madre de la víctima, dijeron ayer voceros policiales.
Las fuentes identificaron a la nena como Keila Geraldine Rojas, quien murió como consecuencia de una feroz golpiza que le provocó la fractura de cinco costillas y contusiones en todo el cuerpo, además de haber sido violada.
La niña fue hallada por su madre, identificada como Ana María Guzmán, de 19 años, cuando todavía estaba con vida, alrededor de las 14 del sábado.
La mujer dio rápido aviso a la policía y a un servicio de emergencia que trasladó a la nena hasta el Hospital Central de Reconquista, donde fue ingresada ya sin vida.
Los voceros señalaron que el presunto autor del ataque es el concubino de Guzmán, quien fue apresado por la policía santafesina en una zona de sembrados luego de que vecinos del lugar colaboraron con los efectivos, tras haberlo visto pasar.
Las fuentes informaron además que el juez de Instrucción en lo Penal de Reconquista, Virgilio Palud, ordenó la prisión preventiva del imputado y la inmediata realización de la autopsia al cadáver de la menor.
Voceros de la investigación dijeron que la nena recibió golpes en todo el cuerpo, especialmente en el rostro y la zona toráxica, y que tenía cinco costillas fracturadas, además de gravísimos daños en el hígado y en uno de los pulmones.
Además, presentaba un desgarro vaginal que indica que fue violada, por lo que se practicaron las pericias de rigor.
Fuentes de la investigación indicaron que la nena estaba al cuidado del sospechoso y cuando Guzmán retornó a su casa, alrededor de las 14 del sábado, el hombre huyó corriendo.
Luego, la mujer encontró a la nena en estado desesperante, por lo que dio aviso a la policía y pidió auxilio.
Mientras la víctima era trasladada a Reconquista, a unos 25 kilómetros de Guadalupe Norte, la policía y la Justicia comenzaron la búsqueda del presunto asesino, quien fue capturado unas horas más tarde en un campo sembrado de girasol.
Los voceros señalaron que tanto Guzmán como su concubino son oriundos de Rosario y que residen en esta ciudad del norte provincial desde hace unos tres meses.
El juez Palud ordenó asistencia psicológica para la madre de la niña, afectada por una crisis nerviosa tras el crimen de Keila.
Sin explicación
Todavía conmocionada por los hechos, Mirta Orduñez, de 35 años, madre del presunto asesino, sigue observando el lugar donde hallaron a Keila prácticamente ya sin vida. “Mi hijo la mató a la hijastra cuando estaba solo con la nenita. Cuando a mí me avisaron vine y él ya no estaba más”, recordó Mirta, que el sábado a la siesta había ido al pueblo a la casa de un pariente acompañada de todos sus hijos y su nuera y “cuando volvíamos una de mis hijas y la mamá de la nenita se encontraron con que él les dijo que mató a la Keila y la mamá vino corriendo, pero ella ya no tenía más vida. Yo lloro todo el día y pienso en mi hijo que no lo voy a ver más quién sabe hasta cuándo”, dijo la madre de Rolando y aseguró que si podría hablar con su hijo lo primero que le preguntaría sería “por qué hizo eso”.
Guadalupe Norte, un pueblo de 1.300 habitantes, vive su momento más triste por el aberrante hecho.


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