Pichón de caudillo
Alexis Fernández tuvo la chance de ser titular ante San Lorenzo, no la desaprovechó y le demostró a Kudelka que puede estar en la zona caliente del medio. El Negro ya es una realidad y tiene la camiseta puesta
Alexis Fernández tuvo su chance y no la desaprovechó. Esperó mucho por ese momento. Ante San Lorenzo fue titular, demostró que es un batallador nato y que no le pesó la camiseta, ya que en las inferiores era uno de los chicos que prometían llegar algún día a Primera, por su personalidad, su costumbre de adueñarse del mediocampo y no dar por perdido ningún balón. Eso le dio a Kudelka la tranquilidad para cubrir esa posición tan castigada a lo largo del torneo. Demostró que con su humildad la puerta del fútbol grande se le abrió de par a par. Ovación dialogó con el Negro y expresó todo lo que siente al vestir la camiseta de Unión, del cual es hincha.
—¿Éste fue un año que no olvidarás?
—Sí. La verdad que fue un año muy lindo, donde pude tener la suerte de ascender con Unión que es lo que desea siempre un jugador del club, otra cosa importante fue ganar el clásico, además de esta buena campaña en la “A”, la seguidilla de partidos que me tocó jugar y el debut en Primera que tanto deseaba, donde tuve el apoyo de mi familia, del técnico y de mis compañeros.
—¿Cómo se sostiene un jugador que debutó en 2008 y después prácticamente desaparece?
—Fueron años difíciles en los cuales se te cruzan miles de cosas en la cabeza, a veces ni entrenaba en el equipo, por ahí me fastidiaba y no le encontraba ningún sentido al fútbol pero este año me sirvió mucho, me preparé mentalmente, lo hablé con Darío (Kudelka). Mi decisión fue quedarme, si bien tenía ofertas para ir a otro club, quise demostrarle que podía estar entre los 18. Con mucho trabajo y sacrificio las cosas se fueron dando y tuve la oportunidad de jugar estos últimos partidos.
—¿Cuando te tocó jugar ante San Lorenzo lo tomaste como una revancha íntima, te demostraste que podías y al hincha también?
—Sí. Uno se prepara tanto y por ahí tiene las posibilidades como las que tuve en el Nacional “B” y si no estás preparado de la cabeza o futbolísticamente, las oportunidades no aparecen. Este año me tomé esa revancha de decir: «bueno acá estoy yo, tengo que demostrar con trabajo mis condiciones, exponerlas al máximo y tratar de brindar lo mejor cuando me toque jugar». Uno nunca desea jugar por lesiones de los compañeros, pero siempre hay que estar preparado para sumar para el equipo.
—Le diste la tranquilidad a tus compañeros, al técnico, al equipo, porque esa zona no se resintió...
—Es más que nada la confianza que uno se tiene. Este año lo tomé con mucha seriedad, quizás años anteriores lo miraba distinto, me fastidiaba o no entrenaba de la misma forma. Este año me propuse entrenar para mí, entrenar al máximo. Después si jugaba o no, o si jugaba en Reserva ya no pasaba por mí, yo trataba de dejar lo mejor en cada práctica, y corregir los errores. La verdad, que estoy muy contento por lo que viví este año, espero seguir así el año que viene y tratar de agarrar una continuidad en Primera.
—Hablás mucho de estar preparado de la cabeza... ¿cómo trabajaste para eso, hiciste terapia?
—Fue todo individual. Me apoyé mucho en mi familia, en mi novia, en mis amigos, en el trabajo más que nada y en Dios, porque soy muy creyente. Después con el trabajo y las ganas que uno tiene de vestir la camiseta de Unión y más en Primera del club en el que soy hincha, creo que todo eso suma para sacar lo mejor.
A papá...
—¿A quién tenés cómo consejero y confidente?
—Con mi viejo (Sergio) más que nada, que es el que me sigue siempre desde inferiores. En toda mi trayectoria estuvo a mi lado, con críticas que son muy valorables, que a la hora de verlas las puedo corregir. Me iba a ver a casi todos los partidos y él siempre algo para resaltarme o criticarme tenía. Con él tengo la suerte de poder hablar y contarle todas mis experiencias. Él también jugaba en mi mismo puesto y por las condiciones de vida que tuvo y económicas no pudo llegar y está viviendo esto intensamente conmigo. Es algo muy lindo tenerlo a mi lado, que me apoye en todo sentido, que te resalte las cosas buenas y que te diga las malas. Mi viejo es muy sincero y me dice la verdad y confío mucho en él. Está viviendo algo que no pudo vivir y me sigue a todos lados, hasta me quiere entrenar en muchas cosas, me dice que salga a correr solo, que trate de hacer gimnasia, agarrar la pelota e irme a algún parque.
Como el debut
—Con San Lorenzo se te vio que querías comerte la cancha...
—Fue así. La semana previa a ese partido ya venía con muchas ganas y confianza, en los entrenamientos di el máximo. Llegó la hora del partido, fue mi hermano a verme y me hizo una bandera, yo no lo podía creer, estaba muy emocionado, tenía muchas ganas de jugar, todas esas cosas fuera de lo futbolístico sumaron y me hicieron fuerte, entré con toda la confianza, más el debut en Primera que tanto deseaba y después traté de dejar lo mejor en cada pelota.
—¿Ese partido te sirvió mucho para los posteriores?
—Sí por supuesto, me dio toda la confianza que me tengo y que me dan, me sirvió mucho, me sentí muy cómodo en la cancha y mis compañeros me dieron todo el respaldo, por eso estoy muy contento porque mi familia lo disfruta conmigo, ahora hay que seguir, esto es el principio y como me dijo mi viejo: «recién arranca tu carrera y tenés más para mostrar».
El apoyo del hincha
—La gente en cada pelota te aplaude y te alienta, ahora sos reconocido y la hinchada te quiere...
—Uno siempre tiene que estar con los pies sobre la tierra. Si bien es muy lindo que te aplaudan y esté la gente alentando como siempre lo hacen. Estoy muy agradecido por todo esto, porque soy del club y lo que más quise es llegar a Primera y vestir la camiseta y darle lo mejor a la gente. El aliento de la gente se siente dentro de la cancha, Nico (Bruna) y yo que somos del club, cuando ganamos en el medio sentimos cómo la gente nos alienta, porque ven que dejamos todo. Eso es fundamental porque sacamos ganas y fuerzas de donde sea, es muy lindo que te alienten así, cuando robás una pelota o cuando hacés una jugada bien, también es una forma de agarrar confianza porque aunque no lo crea la gente, el aliento de ellos y los aplausos te llenan más de confianza.
Un año para recordar
“Estoy muy contento por todo lo que logramos este año. La verdad que fue completo, donde el grupo demostró en cada partido que podía; con el correr de los partidos, el equipo se iba aceitando, demostramos que podemos estar en Primera tranquilamente, estar jugando como lo estamos haciendo, enfrentar en cualquier cancha a cualquier rival, y demostrar que acá está Unión para quedarse en Primera”, dijo el Negro.
—¿Cómo viviste el Clásico?
—La verdad que fue algo muy hermoso. A mí me tocó jugar en Reserva y lo hicimos muy bien, lo tomamos con mucha seriedad y después me tocó verlo en la tribuna con mis compañeros. La verdad, que uno que es de Unión, lo más lindo que te puede pasar es ganar un clásico. Fue algo hermoso, si bien muchos esperaban otro resultado en contra o un empate, yo confiaba mucho en mis compañeros y en la semana previa estaban muy concentrados, muy metidos en ese partido y la verdad que después lo demostraron en la cancha.
—¿Cómo es jugar con Nico Bruna de doble cinco ya que ustedes vienen de las inferiores?
—Es algo muy lindo, porque los dos somos del club y saber que tenemos un lugar en Primera es maravilloso. Nico es un excelente jugador, estuve en Reserva con él, en varios amistosos y la verdad que tiene un corazón y unos huevos bárbaros.
—El próximo año te vas a matar para que nadie te saque el puesto...
—Sí. Eso queda en cada uno. A partir de la pretemporada uno se va concientizando de que en este torneo hay que dar lo mejor. Los objetivos van a estar en el grupo y que todos tendremos que tirar para el mismo lado, siempre para el bien de Unión. Va a ser un torneo muy competitivo, donde cualquiera puede ganar o perder con cualquiera. Cuando recién arrancamos en Primera nos sorprendieron los primeros partidos, nos costó acomodarnos ahora hay un equipo aceitado, hay una base y trataremos de hacer lo mejor posible.
—Ahora serán verdaderas finales...
—Creo que nosotros estamos mentalizados para más, no solamente para 25 puntos que fue lo que conseguimos en este torneo, y lo hemos demostrado en cada cancha que hemos jugado, que fue a pelearla para traer los tres puntos. Ahora será más complicado porque todos los que están abajo querrán salir de la zona del descenso. Nosotros tendremos que estar preparados y hacer una pretemporada de la mejor manera para demostrar que Unión es de Primera
_¿Con qué deudas se quedaron?
—Lo que mucho nos dolió fueron las últimas tres derrotas que tuvimos. Si bien se venía desarmando el equipo un poco por las lesiones, por la seguidilla de partidos, que no teníamos tanto tiempo para entrenar, la verdad que nos vamos con ese sabor amargo de las últimas derrotas.
—¿Qué deseo tenés para 2012?
—El deseo es seguir en Primera y más adelante, si Dios quiere, me gustaría salir campeón en Primera y tener la oportunidad de jugar una Copa. Son sueños y etapas que uno se propone, desde que arranqué en Unión mi objetivo era estar en Primera, tener mi primer contrato que lo pude hacer, después mi segundo objetivo estaba en ascender con la camiseta del que soy hincha y lo viví intensamente, y después ganar el clásico que fue algo hermoso. Espero más y sueño cosas más grandes.


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