Israelíes se rebelan contra la segregación sexista ortodoxa
Más de 5.000 personas participaron de una movilización para repudiar el extremismo judío. Las tensiones explotaron cuando fanáticos religiosos agredieron a una niña de ocho años
Más de 5.000 personas se manifestaron ayer en la ciudad israelí de Beit Shemesh, al suroeste de Jerusalén, contra la segregación de género impuesta por los radicales ultraortodoxos, tras las recientes agresiones a varias mujeres en lugares públicos de parte de miembros de esa comunidad religiosa.
Las tensiones comenzaron el viernes pasado, cuando el canal 2 israelí emitió un reportaje en el que una niña de 8 años, Naama Margolese, denunció las agresiones diarias que sufría cuando iba al colegio por parte de los ultraortodoxos que la escupían y criticaban por no ir vestida adecuadamente.
La emisión de la historia tuvo un impacto inmediato. El domingo, unos 200 ultraortodoxos atacaron a un equipo del canal 2 que cubría los acontecimientos en la ciudad y se enfrentaron a la policía.
La jornada se saldó con la detención de al menos seis personas. El lunes se repitieron las agresiones. Decenas de ortodoxos rodearon a varios oficiales de policía e inspectores municipales que acudieron a la ciudad para retirar una señal en el barrio ultra de Nahala Vemenuha, que obligaba a hombres y mujeres a caminar por veredas diferentes. Los haredí (ultraortodoxos) intentaron impedírselo violentamente, llamándolos “nazis” y bailando en círculos a su alrededor.
Horas después, varios equipos de televisión fueron atacados y terminaron pidiendo el auxilio de los oficiales de policía, que a su vez se vieron rodeados por otros 300 ultraortodoxos que les lanzaron piedras y les gritaban que se fueran. Tres personas terminaron detenidas. “Patrullas de pudor”.
La población ultraortodoxa ha aumentado en Beit Shemesh en los últimos años.
Estas personas han colocado letreros en los piden que las personas caminen por veredas distintas según su sexo y han enviado “patrullas de pudor” para que hagan valer la apariencia casta femenina y apedreen a las infractoras.
Las paredes de la ciudad están llenas de carteles en los que se pide a las mujeres que vistan de manera modesta, con cuellos cerrados, blusas de manga larga y polleras hasta los pies.
La polémica por el comportamiento de los ultras comenzó hace dos semanas, cuando una mujer de 28 años, Tanya Ronseblit, se negó a sentarse en la parte de atrás de un colectivo tras las exigencias de un pasajero ultraortodoxo. La negativa de la joven fue celebrada por la mayoría de la población y por numerosos grupos políticos.
“Dispersar la oscuridad”
La manifestación de ayer fue convocada bajo el lema “Venimos a dispersar la oscuridad”, según una máxima de la fiesta judía de Janucá que concluye hoy.
Miles de mujeres y hombres se concentraron en una céntrica explanada de Beit Shemesh para demandar justicia y que las autoridades hagan cumplir la ley.
Los manifestantes mostraban pancartas que decían “Liberen a Israel de la coacción religiosa” e “Impidan que Israel se convierta en Irán”. “Hay un profundo cambio que no hemos visto, y que comienza por colegios en los que no se enseña a los niños sionismo, por gente que piensa que las mujeres no valen y que creen que pueden quemar mezquitas”, dijo ayer en el acto la jefa de la oposición y dirigente del partido Kadima, Tzipi Livni, al denunciar recientes actos de discriminación sexual, étnica y religiosa. Las organizaciones convocantes a la manifestación alquilaron decenas de colectivos que salieron de Jerusalén, Tel Aviv y Haifa hacia Beit Shemesh. Las bases de partidos como Meretz o Kadima también movilizaron sus vehículos, aunque los líderes pidieron que no se politice el evento.


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