La muerte del gobernador: “No era la familia Ingalls”
Luis Di Giácomo, amigo personal del ex mandatario de Río Negro, habló de la relación del matrimonio. Susana Freydoz está “destrozada y medicada”
El matrimonio Soria “no era la familia Ingalls”, aseguró Luis Di Giácomo, amigo del ex gobernador de Río Negro y psiquiatra de su esposa, Susana Freydoz.
En tanto los custodios de la finca donde murió Soria prestaron declaración ante el fiscal de la causa y negaron haber escuchado a la esposa decir “no lo quiser matar”.
“No era la familia Ingalls, que sólo existe para la televisión y los mundos idílicos que busca vendernos. No, nada de eso. Carlos y Susana conformaban una familia con mucha personalidad, con independencia de los contenidos que le dieron. Pero eran hacedores, personalidades fuertes, firmes en sus posturas, proactivos, con compromiso político que, en el caso de Carlos, tenía dictado genético desde sus padres, y que Susana había asumido y acompañado desde cuando conoció a Carlos, muy pibes”, señaló Di Giácomo, quien a su vez es el presidente del Concejo Deliberante de General Roca.
“Era una pareja donde no había sometedor y sometido. Y aquí estoy hablando desde el conocimiento personal que a modo de experiencia tengo de la amistad que supimos construir”, agregó el psiquiatra en declaraciones al portal rionegro.com.ar. “En consecuencia, por su naturaleza misma, en la pareja no necesariamente era ajena la conflictividad. Y criaron a sus cuatro hijos en ese marco cultural de ser protagonistas, de tener opinión, de decir lo que se piensa. Y los pibes hoy son identidades firmes, nítidas.
En dos de sus casos, protagonistas decididos de la política, de lo público. Y Emilia y Germán, dedicados a sus profesiones, con opinión, convicciones. Susana fue una madraza de los pibes cuando Carlos, por las ausencias mismas de proyección política nacional estaba muy ausente de Roca. Cuidó la tribu, curó, educó, los acurrucó. Y él jamás desprotegió. Fue, como todo gringo, muy familiero, caliente”, indicó Di Giácomo.
En tanto, los efectivos policiales que estaban de custodia en la chacra de Soria, no escucharon a Freydoz decir “no lo quise matar”, según trascendió tras la declaración de los uniformados ante el fiscal de la causa, Miguel Fernández Jahde. El letrado añadió que las declaraciones testimoniales continuarán hoy con los hijos de Soria.. Por su parte, Alberto Riccheri, abogado defensor de Freydoz consideró que es “correcto” que la mujer permanezca en una casa con control policial y terapéutico y calificó de “morboso” que se hable “de la necesidad de que esté encarcelada” porque es una persona “en un estado de salud muy precario y sería prácticamente inhumano” que esté en prisión.


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