Preparado en la línea de largada
Próximo a cumplir 20 años, Lucas Mugni espera tener más minutos en Primera División. Ovación estuvo con el enganche zurdo, quien analizó la campaña pasada y habló de la relación de los chicos con Mario Sciacqua. Además, dejó en claro cuáles serán sus objetivos para la próxima temporada que se avecina
El próximo jueves cumplirá 20 años. A su juventud la toma con la serenidad de un adulto y lo demuestran sus pensamientos. Siempre la crianza es fundamental, es el jalón donde sus padres le demostraron que todo se consigue con esfuerzo, que nada viene de arriba y que sus raíces están regadas con la humildad, esa llave que abre cualquier puerta. Estas, mezcladas con la virtudes innatas, hacen que lo instalen a Lucas Mugni en la vida para demostrar, como todo chico surgido de las inferiores de Colón, que la Primera División ya le abrió las puertas, tal como ya lo hizo con Martín Luque y Gabriel Graciani.
Tuvo pocos minutos ante Estudiantes y Boca cuando Colón necesitaba urgente un psicólogo, ganaba de visitante y de local quedaba en deuda. Ahora, el enganche esperaba con ansias la pretemporada, para ponerse en forma y demostrar que su paso por las selecciones juveniles de la Argentina no fue sólo casualidad. Hay madera y de la buena, él espera su oportunidad.
–¿Estás con la cabeza en lo que viene?
–Sí, disfruté de las vacaciones, pero también ya estoy mentalizado en tratar de hacer un buen año, sumar más minutos, pensar en entrar jugando de titular, pero obviamente las vacaciones se disfrutaron.
–¿Sirvieron también para reflexionar sobre lo que hiciste bien o mal?.
—Si, sirvieron. Siempre tengo cosas para replantearme, porque en los torneos no tenés tiempo para hacerlo y analicé las cosas que hice bien y mal. Hay partidos muy seguidos, entonces este parate sirvió para eso.
—En los partidos que jugaste ante Estudiantes y Boca aportaste lo tuyo, pero dentro de una gran confusión que mostró Colón en el torneo...
—Pienso que tampoco fue un año tan malo. En el primer tramo puede ser que nos haya ido mal pero el final fue muy bueno. Es verdad que no se jugó bien, pero por momentos si se hizo el juego que queríamos. Después empezás a ver los puntos que hicimos y que a la mitad del torneo estábamos peleando para ver si salíamos segundos y entrábamos a una Copa. Me parece que no fue un mal torneo, pero si tenemos en cuenta la ilusión que había, seguro que pudo ser mejor.
Sin solución
—¿A qué se debió esos picos altos y bajos que tuvo el equipo a pesar de los 31 puntos?
—Los puntos fueron buenos, pero lo que quedó mal fue no jugar bien en algunos partidos, más que nada de local, que es lo que quedó en la retina de la gente ya que siempre llenaron la cancha y nunca le podíamos dar un buen espectáculo. Por ahí fue eso lo que nos mataba, queríamos darle una alegría. Por otra parte, cuando íbamos de visitante lo hacíamos de otra manera, jugábamos bien y me parece que es a lo que tendríamos que apuntar este año.
—Cuando llegaban al vestuario después de jugar mal de local, ¿qué reflexiones hacían en caliente?
—Más que nada internamente. Debíamos darnos una alegría y no hay nada más lindo que salir de vestuarios y que la gente te aplauda, que te pida sacarte una foto y no ser insultado. Nosotros entrábamos a la cancha y nos decíamos «este es nuestro partido», estábamos todo el grupo, los que jugaban y los que no, todos dentro del vestuario y eso siempre fue importante, pero por ahí no se dieron las cosas, recién se dio a lo último.
—Con Banfield jugaron muy bien, ¿otra hubiese sido la historia si sumaban más de local?
—Es indudable, imaginate si hubiésemos jugado así el 50% de local; tendríamos mucho más puntos y la campaña habría sido excelente.
—En lo personal, sólo jugaste un par de minutos ante Estudiantes y Boca, ¿te quedaste con ganas de demostrar mucho más?
—Ni hablar. Lo que no ayudaba era que el equipo estaba jugando mal, pero Mario (Sciacqua) me conoce desde muy chico. Pienso que por su cabeza habrá pasado en que no podía tirar a la cancha a todo los pibes, porque imaginate lo que sería perder dos partidos seguidos y seguramente después se iba terminar hablando de que nos quemaba. Por eso creo que trató de cuidarnos. Me quedé con muchísimas ganas de jugar pero soy de esos que piensan en cada arranque de temporada «éste será mi año». Siempre arranco la pretemporada lo mejor posible, volví muy bien de la Selección cuando me tocó jugar, me sentí muy cómodo pero hay otros jugadores. Por ahí el rico grupo humano que había no me permitió saltar a la cancha.
—¿Los más chicos, se sienten contenidos y protegidos por Mario (Sciacqua)? Les habla permanentemente, les da las explicaciones del porqué los concentra, porque entran o no...
—Él nos ayuda muchísimo, pero también nos va soltando de a poco porque sabe que en algún momento vas a ser profesional porque si te quedás siempre con el termino de «pibe» no llegás nunca a explotar y él lo sabe. Entonces de a poco te habla, te va concentrando, te hace jugar en Reserva y después, cuando te va largando a la cancha te deja que te des cuenta solo más o menos de cómo son las cosas, de que el ritmo de Primera no es el mismo de Reserva, de que siempre necesitás un poquito más. Por ahí en inferiores sentís que estás bien y en Primera que necesitás un poco más pero Mario te lo hace saber y obviamente a nosotros nos deja tranquilos.
—¿En qué que maduraste?
—Aunque fueron pocos esos dos partidos me sirvieron mucho para adaptarme al ritmo y al roce de Primera. Es muy diferente al de Reserva y en los entrenamientos te vas adaptando, pero esto me ayudó muchísimo y me siento más grande en eso.
—¿Qué te falta?
—Me faltan muchas cosas, sino estaría jugando de titular o me hubiesen vendido (risas). Soy muy autocrítico, pero también me gusta preguntarle al técnico porque es él quien dice de qué manera le gusta que juegue. Todos tenemos confianza con Mario (Sciacqua), es muy abierto, siempre va de frente, te pone o te saca y te dice por qué. Tengo toda la confianza.
Dos grandes referentes
—Ya tienen al ídolo que es Bichi Fuertes, pero ahora vino otro ídolo como Batistuta, ¿qué te genera esto?
—Será muy bueno, porque imaginate que te esté diciendo las cosas Bati. Cada vez que te hable vas a aprender cosas, al igual que cuando nos habla Bichi. No te lo está diciendo cualquiera y entonces eso nos servirá de mucho al club y a nosotros, en especial a los chicos. Yo tengo 19 años, imaginate que te esté diciendo algo de cómo tengo que llegar a moverme dentro de la cancha o que sólo me esté mirando, eso quiere decir mucho.
—Ni soñando pensabas que compartirías vestuarios con Bichi y Bati..
—Para nada. De chico pensás muchísimas cosas, pero el fútbol te va regalando cosas como estas, conocer a Batistuta... Estaba retirado, era imposible pero ahora está con nosotros. Son obsequios del deporte y hay que disfrutarlos.
—¿Cuáles son tus expectativas para la temporada que se aproxima?
—Tengo muchas ganas de jugar, de hacer las cosas bien, pero sé que hay que subir de a un escalón. Eso me enseñaron de chico porque cuando subís de a muchos caes muy rápido, entonces me parece que tengo en claro que necesito y quiero que sea mi año. Tengo muchas ganas de jugar.
—¿Te sentís mejor de enganche, media punta o tirado a la izquierda?
—La verdad que me siento cómodo como en inferiores, de enganche o media punta. Después es el técnico el que decide. El año pasado no jugamos con enganche, me lo hizo saber, me dijo que iba a tener minutos pero jugando por izquierda y no dudé ni un minuto en jugar en esa posición.
—¿Un deseo para el 2012?
—Mi deseo es tener continuidad, jugar varios partidos de titular en Colón, para que la gente vea mi forma de jugar.


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