“Operar a Cristina fue correcto y eso completó el diagnóstico”
Lo dijo el médico local José Echagüe, y agregó: “La punción puede dar positiva, negativa o dudosa. Siempre ante un cuadro como el suyo, hay que sacar la glándula. La biopsia dirá si había cáncer”
Para el endocrinólogo santafesino José Echagüe, la operación de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner era necesaria para completar el diagnóstico, ya que el examen citológico inicial (de las células), mediante una punción, puede dar un resultado benigno, maligno o dudoso, que no es determinante.
No obstante, y siempre ante un cuadro como el de la mandataria, se opera, aún sabiendo que el resultado de la biopsia (estudio sobre una muestra de tejido luego de la extirpación de la glándula), puede ser distinto al de la punción citodiagnóstica.
Sucede que el diagnóstico definitivo –si tiene o no cáncer– justamente se completa con la cirugía, explicó el profesional en diálogo con Diario UNO.
“En el cáncer de tiroides, las células son muy parecidas a las de la glándula. Hay muy pocas diferencias en una célula oncológica y una normal en la tiroides. El margen de error es muy posible: los primeros análisis dan positivo y luego cuando se realiza la biopsia es diferente”, explicó por su parte la doctora Mariela Caminos.
Según la profesional, es difícil hacer un diagnóstico certero sin tener toda la tiroides para evaluar.
El paso previo a una operación de estas características se denomina punción y es lo que permite realizar una muestra de la células.
Sin embargo, Caminos explicó: “A veces cuando el resultado de la punción es negativo pero el nódulo por diferentes razones, no me gusta, me quedan más dudas todavía”, y agregó luego: “Muchas veces decido sacar la tiroides y el resultado es que había cáncer. No te podés arriesgar. Lo que se hizo con la Presidenta es lo que hacemos todos los médicos en esos casos”.
A su vez Caminos sostiene que en una ecografía es fácil ver un nódulo, lo complejo es determinar qué tipo de células lo componen. “Lo normal es que ante la duda, la glándula se saque”, explicó.
La doctora dijo también que la tiroides se debe sacar ante una duda razonable: un nódulo que cuesta diagnosticar o que puede tener características de ser malo.
Con relación a la calidad de vida del paciente luego de una operación de estas características, la doctora Mariela Caminos dijo: “Sacando la tiroides no le deteriorás la vida al paciente en estos casos. Ya viene tomando una pastilla todos los días en ayunas. Es un reemplazo hormonal igual al que produce la tiroides y que se toma una vez al día”.
Tumor benigno
El vicepresidente de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo, Hugo Boquete, aclaró por su parte que en cuadros como los que presentó la Presidenta “el diagnóstico final se puede dar luego de la operación” de tiroides.
El especialista, al hablar por radio La Red, manifestó que “el diagnóstico definitivo se alcanza al analizar la anatomía patológica tras la intervención”.
Precisó que el “carcinoma papilar y el adenoma son difícilmente diferenciables con la punción”, que es el “mejor estudio de diagnóstico”.
“Cuando un paciente tiene un nódulo de tiroides y se somete al mejor estudio de diagnóstico, que es el de la punción con aguja fina, habitualmente se puede recibir como diagnóstico que sea sospechoso un cáncer papilar de tiroides o presuntivo, lo cual significa que uno puede presumir que lo tenga, pero de ninguna forma los diagnósticos son absolutos porque esto solamente es una aproximación diagnóstica”, explicó el especialista.
En declaraciones a radio La Red, Boquete afirmó que “todos sabemos que el diagnóstico final es con la tiroides estudiada por el anatomopatólogo con todos los cortes”, por lo cual “es necesaria la cirugía”, como ocurrió con la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner”.
Sostuvo que “cuando se hace la intervención quirúrgica “se hace una anatomía patológica rápida que se llama de congelación, donde se observa a grandes rasgos sobre la posibilidad de células tumorales y la posibilidad de ganglios linfáticos que el cirujano considere sospechosos”
“Sin embargo –aclaró–, hay dos situaciones que son el carcinoma papilar y además el adenoma que son difícilmente diferenciables con la punción y también muy difíciles de diferenciar con la anatomía patológica por congelación, porque los dos constituyen tumores de tiroides, uno un tumor maligno y el otro un tumor benigno”.
El experto aseguró que “muchas veces el tumor benigno tiene características similares” y dijo que “el tumor maligno pareciéndose a un adenoma folicular solamente se puede diferenciar porque tiene invasión de tejidos adyacentes o la invasión de vasos sanguíneos o de vasos linfáticos”.
“Esto significa que el diagnóstico definitivo sólo se puede realizar con la anatomía patológica que es definitiva, que se efectúa luego de la cirugía”, insistió el doctor Boquete al hacer referencia al problema de salud que aquejó a la jefa de Estado.


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