“Chávez, Jr. es el más cobarde de la historia”
Sergio Martínez le respondió al azteca, que había dicho: “¿Por qué tengo que arriesgar con él, si ganaré menos que con otros rivales?”
A principios del año pasado, el zurdo quilmeño Sergio Gabriel Martínez (48-2-2, 27 ko), aceptó el pedido del licenciado José Sulaimán Chagnón para ceder su título de campeón mediano CMB, que había ganado el 17 de abril de 2010 ante el estadounidense Kelly Pavlik (37-2, 32 ko). El pedido de Sulaimán, titular del CMB, se basaba en poder organizar el choque por ese cetro, ahora vacante, entre el invicto mexicano Julio César Chávez, Jr. (44-0-1-1 SD, 31 ko) y el alemán Sebastian Zbik (30-1, 10 ko), el 4 de junio de 2011 en Los Angeles.
El pacto comprendía que, una vez consagrado el nuevo campeón, éste le daría la oportunidad inmediata a Martínez, reconocido como monarca Emérito y de Diamante. “No tengo problemas, pero quiero la pelea, porque el cinturón me pertenece y, el día de mañana, cuando alguien busque en la lista de los campeones regulares, yo quiero que mi nombre figure ahí, tal cual como debe ser”, dijo Maravilla.
Pero el estadounidense Bob Arum, titular de Top Rank, manifestó que “nadie me va a manejar mis promociones. Más allá de lo que diga el CMB, está lo que a mí me interesa como promotor”, en clarísimo mensaje a Maravilla y al CMB que, incluso, en su última Convención, efectuada en Las Vegas, ordenó el combate directo entre Chávez, Jr. y Martínez para marzo de este año. Pero Arum organizará el sábado 4 de febrero, en el Alamodome de San Antonio, Texas, la defensa de Chávez, Jr. ante su compatriota Marco Antonio Rubio (53-5-1, 46 ko).
“Si llegara a hacerse una pelea entre Chávez, Jr. y cualquier otro retador que no sea yo, mi apoderado Lou DiBella, junto a mi representante Sampson Lewkowicz, tienen ya la fecha del 17 de marzo en el Madison Square Garden de Nueva York para que yo pelee. Lo lógico, sería que le sacaran la corona a Chávez, Jr. y, entonces, yo iría por el título vacante”, decía Maravilla. Pero Chávez, Jr. sigue siendo el campeón y, el quilmeño, se medirá con el inglés Matthew Macklin (28-3, 19 ko). Incluso, harto de la situación, renunció no sólo a combatir en la órbita del CMB sino, también, de la cadena HBO.
A su vez, Chávez, Jr., rompió su silencio el martes pasado y dijo: “Ya declaré que no le tengo ningún miedo. No sé por qué está hablando de mí. Si él (por Martínez) hizo un trato con el CMB, es algo que a mí no me interesa y es algo que nunca supe. Creo que a él le interesa mi nombre y el dinero que ganará en esa pelea, y yo le digo a Maravilla: ¿qué gano peleando con él? ¿Por qué tengo que arriesgar con él, si ganaré menos que con otros rivales? Yo no le tengo miedo, para nada, cuando quiera, peleo con él pero si me ofrece algo bueno. Si no se hace es porque él no genera expectativas, no hay dinero por pelear con él... Él, si gana, puede ganar mi título. Y yo, ¿qué gano?”, se preguntó Chávez, Jr.
De inmediato llegó la respuesta de Maravilla: “Parece que a Chávez, Jr. lo soltaron del gallinero unos minutos y abrió su boca. ¿Dónde estaba su papá Arum cuando hizo sus últimas declaraciones? Es vergonzoso, lamentable y ridículo que alguien se haga llamar boxeador demostrando ser el cobarde más grande del mundo en toda la historia de este deporte. Chávez, tú estás a tiempo de no ser el hazmerreír del mundo entero. Estás aún a tiempo de demostrar que algo de hombre tenés por ahí guardado y dar un paso al costado, dejando este deporte a los verdaderos hombres. Pateá el tablero, hablá por vos mismo, hacete valer como un hombre de verdad. Decí como un hombre: «Quiero pelear con los mejores». Ganando o perdiendo, podrás mirarte al espejo cada día sin remordimientos. ¿Hasta cuándo seguirás en la mentira? Sos un hombre. Dejá ya de esconderte. Huí del gallinero en el que te escondieron. Olvidate del negocio y peleá como un hombre. Es más: si el dinero es tu problema para pelear conmigo, ganame y te daré lo que a mí me corresponde. No hagás de tu leyenda una vergüenza, no dejés que la vergüenza de Chávez, Jr. continúe. No creas en las palmadas en tus hombros y, sobre todo, olvidate del negocio y peleá como un hombre. Acá estoy, esperándote, siempre”, retrucó Martínez.


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