El clásico fue para el más regular
El español Rafael Nadal venció ayer al suizo Roger Federer y, el domingo, disputará su 2ª final en el Abierto de Australia frente al serbio Novak Djokovic o el escocés Andy Murray, que hoy jugarán la otra semi en Melbourne
El español Rafael Nadal (2º) disputará el domingo su 2ª final del Abierto de Australia (carpeta y 11.806.550 dólares), el 1º Grand Slam del año, tras dejar una nueva marca en sus 27 enfrentamientos con el suizo Roger Federer (3º), al que derrotó ayer por 6-7 (5), 6-2, 7-6 (5) y 6-4 en un duelo apasionante. El mallorquín desplegó sobre el court central del Rod Laver Arena su mejor juego del torneo, y disputará su 4ª final consecutiva de Grand Slam después de doblegar una vez más a Federer en uno de los Grandes, donde se enfrentaron en diez ocasiones, con ocho triunfos para Nadal, incluido el de ayer.
Y eso que Federer comenzó en plan arrollador, con un juego muy agresivo que descolocó a un Nadal que asistía impotente al festival del golpes del helvético, que se apuntó 12 de los 15 primeros puntos que ambos disputaron, lo que permitió cobrar una ventaja de 3-0. Nadal no perdió la calma y fue elevando paulatinamente su juego, a la espera de que bajara también el de Federer, que rozó la perfección en el arranque del partido.
La oportunidad le llegó al español en el 7º game, donde aprovechó su 1ª bola de quiebre para recuperar su servicio y, a continuación, empatar el partido (4-4). El revés del suizo volvió a ser su peor enemigo, aunque ninguno de los dos tuvo más opciones de ruptura y, el set, se decidió en el tie break.
Federer trató de hundir anímicamente a Nadal en el arranque del 2º parcial al ganar el 1º servicio del español, pero la respuesta de éste fue contundente e inmediata y le pagó con la misma moneda. Pese a ceder la 1ª manga, Nadal era quien crecía en la cancha. Los golpes de Federer ya no eran definitivos, y empezó a encontrar las habituales defensas de Nadal que acababan convirtiéndose en golpes ganadores que minaban la confianza del suizo. Cuatro games consecutivos de Nadal, tras el 2-2, igualaron el partido en el marcador, aunque la sensación era que el duelo estaba decantándose cada vez más a favor del Nº 2 del mundo.
Federer no estaba cómodo y, la tensión, le hizo cometer dos dobles faltas en su 1º servicio del 3º set. Nadal tuvo un 0-40, pero dejó escapar con vida al suizo que podía haber quedado muy afectado.
El mallorquín se mantenía muy cómodo con el servicio y sólo cedió dos puntos en sus tres primeros games aunque, en el 4º, Rafa titubeó y, Federer, aceleró viendo la ocasión que se le presentaba. Nadal pudo defender las tres primeros puntos de ruptura de Federer pero, en el 4º, tuvo que entregar el juego.
Pero la solidez mental de Nadal –de la que hizo gala todo el partido– volvió a emerger y Federer no pudo consolidar la ruptura. El set caminaba inexorablemente hacia otro tie break, aunque el oriundo de Manacor dispuso de un punto de set sobre el saque del suizo que no pudo convertir. En esta ocasión fue Nadal el que jugó un gran desempate colocándose 6-1, pero le tembló el pulso a la hora de cerrarlo y apuró hasta el último punto de set para poder alzarse con la manga.
El 4º set no bajó en intensidad y subió en emoción. A Nadal le funcionó de maravillas el revés cruzado y siguió en la cancha con una gran intensidad y velocidad de piernas, por lo que se convirtió en el 1º finalista del torneo, a la espera del duelo de hoy entre el serbio Novak Djokovic (1º) y el escocés Andy Murray (4º).
Con este triunfo, el español alcanzó su 15ª final de Grand Slam e igualó a los estadounidenses Andre Agassi y Jimmy Connors, o el australiano Roy Emerson. El mallorquín, que hasta este torneo era el 10º jugador de la historia que más finales de Grand Slam había disputado, ascendió a la 7ª posición y se colocó a una del sueco Björn Borg y el australiano Ken Rosewall.
El español disputó seis finales de Roland Garros, cinco de Wimbledon, dos del US Open y, el domingo, jugará su 2ª en el Abierto de Australia, con un balance de 10 títulos de las 14 finales que jugó. Tras derrotar a Federer –quien más finales jugó en la historia, con 23–, Nadal disputará su 4ª final consecutiva de Grand Slam: en las tres anteriores ganó en Roland Garros (también a Federer), y perdió ante Novak Djokovic las de Wimbledon y el US Open.


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