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Viernes 30 de Julio de 2010
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Domingo, 10 de Agosto de 2008
 

En la menopausia, la tendencia actual son los tratamientos con menos hormonas

Para las pacientes con molestias hay distintos medicamentos. La actividad física es fundamental

En el climaterio la mujer experimenta cambios en el cuerpo y en su mente por la disminución de las hormonas producidas por el ovario. En quienes viven esta etapa con síntomas que afectan su calidad de vida se puede evaluar la indicación de una terapia hormonal, pero a bajas dosis y analizando previamente los factores de riesgo. Además está la opción de elegir distintos tipos de hormonas y combinaciones. Así lo informó la ginecóloga rosarina María de los Ángeles Nistal, quien participó del Congreso Mundial de Menopausia realizado en Madrid.
El estudio WHI (Women’s Health Initiative) realizado en un grupo de mujeres posmenopáusicas con ciertos factores de riesgo preexistentes, mayormente de Estados Unidos, marcó un antes y un después en la prescripción de la terapia hormonal, porque reveló que no era tan protectora como se creía. Las pacientes que recibieron medicación (estrógenos combinado con progestágenos) presentaron mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares y una incidencia levemente aumentada de cáncer de mama.
“De acuerdo a estudios retrospectivos se piensa que estas conclusiones no serían las mismas si se hubiera analizado otro tipo de población”, comentó la profesional. Sin embargo, como consecuencia de este trabajo la indicación de este tipo de tratamiento se modificó: ya no se recomienda casi masivamente para prevenir los trastornos cardiovasculares y la osteoporosis, sino únicamente a las mujeres con síntomas y evaluando antes los factores de riesgo.
Para definir el tratamiento adecuado hay que evaluar los síntomas (sofocos, cambios en el ánimo, alteraciones del sueño), el nivel de insuficiencia hormonal (se mide a través de estudios bioquímicos), la etapa por la que está atravesando la mujer (preclimaterio, climaterio o posmenopausia), los factores de riesgo y la predisposición genética (alteraciones cardiovasculares y cáncer de mama).
“Hoy es posible cuantificar la magnitud de la carencia hormonal y luego establecer la dosis hormonal. Se recomienda la ultra baja dosis por un tiempo no mayor a los cinco años, ya que sus efectos colaterales, especialmente sobre la mama, son prácticamente inexistentes y mejoran los síntomas”, dijo la profesional, y agregó que el objetivo primordial es la categorización del paciente de acuerdo a la ecuación riesgo-beneficio.
También hay otros tipos de hormonas que se diferencian de las compuestas por estrógenos sintéticos por ser de origen vegetal, y combinaciones de diferentes y nuevos progestágenos y otros medicamentos como los moduladores de los receptores de los estrógenos que para la especialista resultan muy útiles. En función de cada paciente se elegirá el tipo de hormona y la vía de administración (oral, cremas o geles, y parches). “La terapia es personalizada, en la dosis y la hormona adecuada”, dijo la profesional.
En la menopausia la mujer pierde estrógenos y diez años después le comienza a faltar la testosterona (hormona masculina) que fabrica el ovario en pequeño porcentaje, lo que incide en el deseo sexual, la masa muscular y el estado de ánimo. “Para este déficit ya existen en Europa terapias con dosis bajas de esta hormona, que en poco tiempo llegarán a la Argentina”, adelantó Nistal.
Sexualidad. Otro de los síntomas pueden ser las alteraciones del tejido vaginal. Las señales de alarma son dolor durante las relaciones sexuales, sequedad y mayor incidencia de infecciones vaginales y urinarias. Para esto existen productos hormonales de acción local, que no presentan riesgos. En esta etapa de la vida también es importante la actividad física porque ayuda a conservar la masa muscular, y una dieta rica en calcio con poca grasa animal.

Un momento para las asignaturas pendientes

En el climaterio se suspende la capacidad reproductiva de la mujer y disminuyen las hormonas producidas por el ovario (estrógeno, progesterona y testosterona). Esto afecta no sólo el aparato genital sino también el cerebro. Cuando disminuyen los estrógenos que modulan la actividad cerebral se producen cambios en el humor, alteraciones en el sueño, dolores de cabeza más frecuentes o intensos, e hipersensibilidad.
Según la psicóloga Alicia Zorrilla, los cambios que atraviesa la mujer en el comienzo de esta etapa la hacen más propensa a la depresión, más si tiene antecedentes de esta enfermedad.
“Cuando se inicia el climaterio aparecen cambios en el humor y una hipersensibilidad que puede llevar al desequilibrio emocional. También se puede sentir desinterés y desgano para encarar las actividades”, explicó Zorrilla, para quien el trabajo conjunto del psicólogo con el ginecólogo es fundamental.
La mujer suele tener la sensación de que ya no hay nada importante para hacer en la vida, cuando para la profesional “éste es el momento para hacer una lista de las asignaturas pendientes y ponerlas en marcha”. Es una etapa para encarar proyectos y mejorar la calidad de vida, agregó la psicóloga, quien piensa a la menopausia como una bisagra que permite trabajar otros valores y objetivos.