Antonio Birabent: "En la Argentina nos hacen falta muchos más Bielsas"
Acaba de presentar “Sopa”, su último CD. Se queja de que “la cumbia y el rock de letras pedorras” hoy representan la música popular.
Acaba de presentar “Sopa”, su último CD. Se queja de que “la cumbia y el rock de letras pedorras” hoy representan la música popular. Su amor por el espíritu colectivo del fútbol y un modelo a seguir: el ahora DT de Chile. "Sigo siendo fanático de Marcelo Bielsa. Le mandé una carta entrañable cuando renunció a la Selección, por supuesto nunca me contestó, tampoco esperé una respuesta. Yo salgo a correr muchas veces y recuerdo el eslogan de un maratón que decía 'Yo corro porque…', y había que completar la frase. Yo puse: 'Yo corro porque copio a Bielsa', porque él siempre corría en las concentraciones. Creo que es lo contrario al chanta argentino, nos hace mucha falta más Bielsas", afirma el músico en una entrevista con la revista 7 Días.El hijo del pionero del rock argentino admite que entre sus pasiones está el fútbol. Confiesa que atrás quedaron sus tiempos de mediocampista, y que por edad descarta llegar a jugar de manera profesional: “Es el ejemplo perfecto del espíritu colectivo y de la amistad entre los hombres. Me emociona cuando un rival levanta a otro del piso. Prevalece el compañerismo a pesar de la competencia”. Aunque lo intente, no puede justificar el origen de su pasión futbolera, pero sí contar anécdotas y elecciones tan extrañas como su nostalgia porteña: “No tengo fanatismo por unos colores; siento algo muy fuerte por la pelota que supera todo razonamiento”, reconoce.
Tuvieron que pasar veinte años y once discos para que Antonio Birabent comenzara a disfrutar de la música. “Antes, era más trabajosa para mí. Creo que había menos base, ahora todo fluye más. Puedo tocar sólo con la guitarra, grabar con una banda, pensar canciones cuasi literarias”. Su principal motivación para la escritura es una fuerte y extraña nostalgia por una Buenos Aires antigua. El hombre de ojos celestes no concibe salir a la calle sin anotadores y lápices. Toma nota de todo lo que se le cruza en el camino: “Es una melancolía alegre por una ciudad que no conocí, que no transité. A partir de libros y fotos, intuyo espacios que ya no están”.
–¿Esa nostalgia se la transmitieron sus padres durante el exilio en España?
–No lo creo. Mi amor por Buenos Aires está en los discos de Troilo y en los libros de (Baldomero) Fernández Moreno. Aunque la ciudad hoy me espanta más que otra cosa. Es el paroxismo de la mala educación y la desidia.
–¿Son los principales motivos del problema social que vivimos?
–Puede ser. Aunque lo que me produce más inseguridad es la crueldad, la estupidez, la brutalidad de los hombres hacia sus propios conciudadanos. Me produce inseguridad la decadencia moral.
–¿La música puede ser un antídoto?
–¡Claro que es un antídoto! Ahora más que nunca.
Antonio incursionó por diferentes caminos artísticos y expresivos. Si bien la música es su base y su esencia, también participó como actor en películas (Tango feroz, El impostor, Lisboa, Sabes nadar, Stephany o Pequeños milagros, entre otras) y series de televisión (“Verdad-consecuencia”, “Por ese palpitar” o “Epitafios”): “Todo lo que hago es desde el mismo lugar, por eso no me interesan, ni me sirven los rótulos”, advierte. Cuando se le pregunta en qué disciplina se siente mejor, prefiere hablar de sensaciones: “Tanto en la actuación como en la música hay una comunicación a través de la emoción. Para mí son dos campos que se tocan en muchos puntos”. Ahora le puso el cuerpo y la música al filme Días de mayo, la nueva película de Gustavo Postiglione: “Soy Dante, es un personaje que existe y no existe, esa condición fantástica, real e irreal a un mismo tiempo, fue lo que más me interesó del papel. Estoy en la película, interactúo con los demás y, al mismo tiempo, estoy al margen de todo, tengo casi una presencia fantasmal. Por supuesto que disfruté trabajar con Gustavo y componer el tema para el filme”

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