Estrés y depresión provocan accidentes cerebrovasculares
El psiquiatra y neurólogo Oscar Williner explicó de la relación entre un ataque cerebral y los problemas emocionales. La depresión desemboca en eventos cardiovasculares y aterosclerosis
“Los factores desencadenantes del ACV (Accidente Cerebrovascular), ataque cerebral o stroke sin dudas tienen uno principal que es la hipertensión arterial, pero hay una amplia relación entre éste y el estrés”, sostuvo el psiquiatra y neurólogo rafaelino Oscar Williner.
Un accidente cerebrovascular es una interrupción del suministro de sangre a cualquier parte del cerebro. Sucede cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre a este órgano es bloqueado por un coágulo de sangre, lo que se denomina ACV isquémico. O bien, cuando un vaso sanguíneo se rompe, causando filtración de sangre dentro del cerebro, lo que se denomina ACV hemorrágico.
El isquémico es el tipo de ACV más común y generalmente resulta del “taponamiento” de las arterias, una afección llamada aterosclerosis. Los depósitos de grasa se acumulan en la pared de las arterias formando una sustancia espesa llamada placa, la cual aumenta con el paso del tiempo. Con frecuencia, la placa hace que la sangre fluya en forma anormal, lo cual puede hacer que ésta se coagule.
Disparador
Al estrés, Williner lo define como la capacidad o al movimiento de adaptación a las distintas situaciones de vida. Y sostiene que todos atravesamos por momentos estresantes durante gran parte del día. “Pero la capacidad de adaptación a ellas refiere a la posibilidad que tiene cada individuo per se de poder adaptarse en forma positiva, favorable, o bien en forma negativa a esas situaciones conflictivas”, explicó.
La adaptación positiva se llama euestrés, y distrés, la adaptación negativa “que termina provocando enfermedades”, dijo.
—¿La adaptación puede ser positiva o negativa e influir en la salud?
—El de adaptación es un concepto muy importante, porque el mismo agente estresor en una persona con adaptación positiva puede reaccionar en el organismo de una forma beneficiosa y en otra en una forma totalmente negativa trayendo hipertensión arterial, aumento del colesterol, diabetes, riesgos de arterosclerosis e, incluso, llevar a la persona a que tenga un modo de vida que sea contraproducente con su propia salud.
—Es decir que una persona que trabaja todo el día, que corre de un lado a otro y que descansan poco, no necesariamente sufre un estrés negativo.
—Claro. Aquí volveríamos a hablar del eutrés, aquello que causa cierta ansiedad o nerviosismo, pero como son situaciones que nos resultan agradables o placenteras terminan siendo beneficiosas. Mientras que las situaciones que no podemos enfrentar o cuyo enfrentamiento es dificultoso o muy negativo, terminan enfermándonos de alguna manera.
Poco estudiado
—¿Hay pocos estudios en el país que se interrogan sobre la relación entre estrés y ACV?
—No sólo en el país sino en el mundo. Hay dos que son los más importantes. Uno se hizo en Finlandia en 2003 y otro –el más significativo de todos y el más actualizado– es de la Universidad de Cambridge, en Londres, apoyado por la Stroke Association. En éste hicieron una evaluación durante siete años de los factores estresantes a un grupo de 20 mil personas. Es la investigación que más se acerca a conclusiones que, por ahora, son muy débiles; pero que por lo menos están generando un movimiento a partir del cual comenzar a orientarnos diciendo: “Está bien. Perfecto. Tratamos la hipertensión, el colesterol, la diabetes, la obesidad, pero ¿qué es lo que lo está ocasionando esto?” ¿Nuestro modo de vida? ¿Nuestros eventos de vida? Sí, realmente es así. Entonces, es el estrés lo que termina englobando –además de las disposiciones genéticas– toda esta situación.


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