Lejos del horror, Eric se adaptó a su nueva familia en Sunchales
El proceso de adopción comenzó antes del sismo que dejó miles de muertos en Haití, en enero de este año. El bebé, hoy de 14 meses, ya da sus primeros pasos y puede dejar atrás el peor recuerdo
Eric llegó a Sunchales a mediados de febrero, junto a su papá, Gerardo Corroto y como final feliz de una lucha que debieron llevar adelante muchas familias argentinas tras el terremoto de Haití. Su adopción estaba casi finalizada antes de que ocurriera el terremoto que apagó las vidas de miles de haitianos, el 12 de enero pasado. La tragedia frenó todos los trámites; pero la incansable búsqueda de los papás tuvo sus frutos y se resolvió semanas después.
Esta semana se cumplieron los primeros seis meses del desastre natural en ese país, y la familia Corroto puede sonreir con su pequeño hijo en brazos. En diálogo con Diario UNO, Gerardo –conocido ex basquetbolista sunchalense– relató: “Recordamos en las últimas horas la parte fea que nos tocó vivir, pero gracias a Dios fue un mero recuerdo nada más; porque la semana pasada la directora del orfanato en Haití vino a hacer una recorrida por los distintos lugares donde fueron derivados los chicos y tuvimos una lnda reunión con todos los papás que adoptamos en Haití”.
—¿Cómo está Eric hoy?
—Eric ya tiene un año y dos meses, está caminando, dando sus primeros pasos. Sinceramente, la directora nos dijo que es increíble la forma de adaptación de los chicos, no sólo de Eric, sino de todos. No podía creer lo lindos que están todos. En nuestro caso en particular, estamos muy contentos y felices porque va creciendo como todo bebé normal.
—¿Cómo fue el viaje a Haití?
—Nosotros habíamos realizado el primer viaje en agosto del año pasado con mi señora (Fanny) para ir a conocer a Eric, cuando tenía tres meses. Ahí vimos dónde quedaba el orfanato y demás; lo que no sabíamos los papás que viajábamos era con qué panorama nos íbamos a encontrar cuando llegáramos a Puerto Príncipe. Gracias a Dios, viajamos vía Santo Domingo, hicimos escala ahí y desde ese lugar empezamos a contactarnos con el orfanato. Al día siguiente tomamos un vuelo hasta Puerto Príncipe y una camioneta nos fue a buscar al aeropuerto.
—¿Y cómo fue la llegada a la Argentina?
—Sinceramente no tengo más que palabras de agradecimiento por todo el apoyo que tuvimos en Sunchales y en Buenos Aires. Los vecinos en Sunchales nos esperaban, junto con toda la familia. La verdad es una felicidad muy grande. Además, cada vez que caminamos por la calle, paramos varias veces porque la gente nos pregunta por Eric o habla con él.
—¿Se pudieron concretar todas las adopciones que estaban gestionadas desde la Argentina?
—Sí, todos pudimos acceder al pedido que realizábamos. A partir de un llamado que hacía el gobierno de Haití nosotros nos abocamos a la tarea de ir a buscar a nuestros hijos directamente allá.
—Una de las preguntas que se reiteraron cuando se conoció la noticia de las adopciones y muchos se siguen haciendo es ¿por qué adoptar un bebé en Haití y no en la Argentina?
—Eso se debe a la sencilla razón de que cuando uno presenta la documentación necesaria en Haití tenés asegurado casi al ciento por ciento que al año tenés un hijo a nombre tuyo. Nuestro hijo mayor también es adoptado, en la Argentina. Esta semana está cumpliendo cuatro años y recién hace dos meses que salió la sentencia definitiva de adopción. Las leyes argentinas son muy precarias sobre el tema de adopción y, sinceramente, los que queremos ser papás tenemos que recurrir a otro lugar porque acá es cada vez más difícil y complejo.
—¿Sigue abierta la posibilidad de adoptar bebés haitianos?
—Sí, sigue totalmente abierta la posibilidad. Incluso la directora del orfanato se llevó la documentación de 11 familias que quieren empezar la adopción allá.
—¿Alguna familia es de Santa Fe?
—No, la mayoría es de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza. De Santa Fe no vi a nadie.
En febrero
Luego de varios días de espera e incertidumbre al no saber qué podría suceder con Eric, Gerardo Corroto y cinco padres viajaron el viernes 29 de enero al país caribeño, donde gracias a la colaboración de periodistas y de la comunidad internacional, lograron reunirse con sus pequeños en el orfanato en el que se alojan y desde allí agilizaron los trámites para que les den la posibilidad de volver a la Argentina con sus niños en brazos.
El martes 2 de febrero envió un mail desde allí a la redacción de Diario UNO y detalló lo que estaban viviendo en ese lugar invadido por la desolación y destrucción total. “Cuando llegamos nuestros hijos y muchos chicos de aquí estaban con diarrea, vómitos, resfriados y muchos de ellos con conjuntivitis”, detalló Gerardo cómo se encontraban los pequeños. Ayudaron, trabajaron y colaboraron en todo lo que estaba a su alcance.
La misma situación
Junto con Gerardo, otras 13 familias que mantenían los trámites de adopción denunciaban en ese momento que las autoridades de Cancillería frenaron las gestiones y no dieron una respuesta positiva ante los pedidos para recibir a los menores de edad en el país.
Si bien cada familia llegó a tramitar la adopción en Haití por caminos distintos, todas compartieron la idea de que en la Argentina se agotaban sus posibilidades.
El trámite para adoptar un chico haitiano es engorroso y minucioso como en cualquier otro país y demora dos años. Se inicia presentando en algún orfanato haitiano una carpeta con documentos legalizados por diversos órganos estatales de los países en los que residen los solicitantes.
Luego, los orfanatos presentan la documentación ante el Estado haitiano y se inicia el proceso de adopción. Durante ese proceso, los futuros padres ya pueden ir visitando a los chicos en Haití. Catorce familias argentinas transitaban esa historia hasta que el 12 de enero la naturaleza desmoronó al país más pobre de América y complicó todo.
El gobierno haitiano alentaba en ese momento –ante lo dramático de la supervivencia en un territorio anárquico, violento y lleno de urgencias– que los chicos en proceso de adopción partan del país con las que serían sus familias, y que así –sin frenar los trámites de adopción– pudiesen residir en lugares más seguros.


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