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Viernes 30 de Julio de 2010
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Domingo, 18 de Julio de 2010
 

Más de tres millones de euros por barcos que no se realizaron

El Gobierno hizo un primer desembolso a fines de 2007 para comprar el diseño de las lanchas patrulleras para la Armada, pero todavía no se comenzó con la construcción de una sola nave

A dos años y medio de que la Argentina comenzara el desembolso de más de 3 millones de euros para comprar el diseño de lanchas patrulleras para la Armada, todavía no ha comenzado la construcción de una sola nave, que por ahora no pasaron de ser sólo un proyecto pese al dinero ya invertido. A fines de 2007 el Ministerio de Defensa autorizó a la Armada a suscribir un convenio con el astillero estatal chileno Asmar para el desarrollo conjunto del Patrullero Oceánico Multipropósito (POM), nave destinada al control de los mares nacionales para evitar la pesca ilegal, entre otras múltiples funciones.
La Argentina tenía planeado construir cuatro barcos, similares a los que Chile ya estaba desarrollando con licencia del astillero alemán Fassmer. Para sumarse al proyecto pagó 2.730.000 euros para adquirir la ingeniería básica del patrullero y en junio del año pasado otros 500.000 euros al astillero Fassmer por el contrato de licencia de sólo la primera unidad.
En total, al país ya le costó 3.230.000 euros sumarse a un programa del cual todavía hoy, no hay convenios firmados con astillero argentino ni extranjero alguno y no hay fecha precisa de inicio de la construcción de las patrullas.
Mientras tanto, la Armada chilena ya tiene en operaciones por los mares australes a dos unidades de ese patrullero, el Piloto Pardo, desde abril de 2008, y el Comandante Toro, desde agosto del 2009, a un costo de 24 millones de dólares cada uno. Además, tiene otras dos unidades en construcción en un gran proyecto al que llamó Danubio IV y que avanza según lo programado.
Precisamente el costo de cada patrullero y en qué lugar se construiría originó hace unos días un gran revuelo en Astilleros Río Santiago, ubicado en Ensenada y de propiedad del Gobierno bonaerense.
Hace varios años, en junio de 2006, ese astillero presentó una cotización de 130 millones de dólares para construir los cuatro buques e incluso había conseguido financiamiento externo y nacional para llevar adelante el proyecto, que contemplaba un plazo de ejecución de 62 meses y empleaba a tiempo completo a unas mil personas.
El ingeniero Ángel Cadelli, ex vicepresidente del astillero al tiempo de esa cotización, le dijo a UNO Medios que ese presupuesto fue finalmente “cajoneado por la Marina”, luego de los “sucesivos e interminables cambios técnicos que la Armada planteaba todos los días en la configuración de los buques mientras probablemente negociaba por otro lado”.
Cadelli, quien hoy volvió a ser un ingeniero raso de control de calidad del astillero y es miembro del Consejo Directivo nacional de ATE, no dejó de manifestar su “sorpresa y bronca” y la de los trabajadores reunidos en una asamblea, cuando UNO Medios publicó que un testigo alemán de identidad reservada reveló que el consorcio Ferrostaal negociaba con la Armada un contrato, que finalmente no se materializó, de entre 230 a 250 millones de euros para construir los barcos. “Nuestro presupuesto era de más de 100 millones de dólares menos y no fue ni considerado”, bramó Cadelli.
Cuando UNO Medios le recordó que la cifra de 230/250 millones de euros que aparentemente negociaba la Marina con los alemanes había sido revelada por un testigo y que no necesariamente debería ser correcta, Cadelli dijo que “hasta ahora nadie ha salido a desmentirla, ni la Armada ni el Ministerio de Defensa”.

Una oferta hostil
Hace unos días, los trabajadores de Río Santiago volvieron a la carga con el presupuesto para construir los buques y presentaron una “oferta hostil”, como la denominaron, a la ministra de Defensa, al jefe de la Armada, al gobernador Scioli y le enviaron también una copia a la Presidenta. Es decir, remitieron el mismo presupuesto “cajoneado” en 2006, lo que a algunos entendidos en el tema les llamó la atención porque no sufrió actualización alguna en cuatro años.
Desde la conducción del astillero Río Santiago se hizo saber que Cadelli ya no tiene autoridad para hablar en nombre de la empresa por lo que desestimaron sus apreciaciones, las consideraron a título personal y sugirieron que su reacción tiene connotaciones políticas.
Sin embargo, otras fuentes consultadas por UNO Medios destacaron la calidad técnica de la cotización que había hecho Cadelli en Río Santiago para hacer los buques y coincidieron en señalar que Tandanor (a quien el Gobierno le encargaría ahora el trabajo) es “sólo un taller de reparación naval y no un astillero, por lo que no está en condiciones técnicas de llevar adelante semejante trabajo”.
Pero fuentes de Tandanor consultadas por UNO Medios dijeron que están en condiciones de llevar adelante el proyecto, que han hecho barcos, pero que reconocen la experiencia del Astillero Río Santiago en la construcción de buques militares.
“Lo importante es que los patrulleros se hagan”, no importa dónde, expresaron con generosidad desde Tandanor.
Como ocurre con algunos proyectos en este país, la construcción de cuatro barcos para custodiar las costas está frenada pese a un importante desembolso de dinero. Está sospechada de corrupción y sobreprecio y disputada entre dos empresas estatales que quieren construirlas.