Bienvenido León de Francia...!
Esta noche desde las 21 en el Centro Cultural Provincial se presentará esta pieza que rinde su homenaje al inolvidable Radioteatro Argentino, a cargo del Grupo Teatral Arteón. La entrada es libre y gratuita
Arteón Grupo Teatral Argentino invita a compartir un éxito inolvidable de la emoción y de la risa: Bienvenido León de Francia...! Es un nuevo éxito de producción de Arteón (Túpac: Cenizas y Memoria de América, La Forestal, Malvinas, Evita). Auspicia el Ministerio de Innovación y Cultura.
Bajo el lema “Tiemblen los villanos de Santa Fe, porque llega El León de Francia para hacer justicia (y enamorar a las mujeres)...”, la pieza subirá a escena esta noche desde las 21 en el Centro Cultural Provincial (Junín 2.457, Tel. 4573735), con entrada libre y gratuita.
Escrita allá por 1978 por Néstor Zapata y Chiqui González, regresa un clásico de legendarias aventuras, donde se presentarán las andanzas de un grupo de actores que llevan de pueblo en pueblo la magia del Radioteatro.
Esos mismos actores que todos los días, a través de la radio, mantenían en vilo a una audiencia que vivía pendiente de las aventuras y desventuras de sus personajes de leyenda. Cuánta imaginación despertaban las andanzas del León de Francia que, con su espada y una rosa, tenía encandilados a sus oyentes.
Relata también las alegrías y miserias de los integrantes de la compañía, en esos días de convivencia por el interior de la provincia.
El Radioteatro termina en los años 55-56, ya no se podrán escuchar más las voces queridas de los protagonistas, ni tampoco la característica voz del relator.
Vaya pues este homenaje a la tan querida gente que pasó al olvido. Con la dirección de Néstor Zapata, regresa un clásico de las legendarias aventuras.
La pieza
Todo transcurre en el interior del país, entre los años 1955 y 1956. Un grupo de actores del Radioteatro encarnan los típicos prototipos de una compañía de la época que transmitían diariamente el folletín por capítulos en la radio y luego salían corriendo a representar, pueblo por pueblo, los ingenuos y queridos de la novela que “ya está en el aire”.
Y había que arreglárselas para “darles vida” en aquellos precarios escenarios (con paisajes y castillos pintados en telones) a esos personajes que tan idealmente habían imaginado sus oyentes.
De pueblo en pueblo, en destartalado colectivo, por esos caminos de tierra y de barro cuando llovía, arrastrando el cansancio finalmente llegaban. Y cuando se abría el telón... ¡el milagro! Allí estaban ellos que habían sido hasta ese momento solo una voz. Ahora sí eran reales, espléndidos, vigorosos, arrancando aplausos, risas y lágrimas. Una y otra vez. Incansables.
Pero también fueron seres de su tiempo, de sus circunstancias. Hombres y mujeres con sus propias pasiones e intereses. Como uno.
Por eso más allá de la historia, aquí y ahora, en nuestra historia, a ellos les tocará protagonizar una instancia común: terminar con la ficción y con sus propias vidas.
Se dispararán y se mezclarán sus fantasías junto a sus propias y reales pasiones, intimidades, mezquindades y deseos.
Entonces será como un sueño, que se amalgama y se confunde en un “final feliz” y trágico a la vez. Un final que terminará en un mismo lugar, en un mismo e inevitable desenlace.
Por fin los actores deberán encarnar su propio destino, unido inexorablemente al destino del Radioteatro que en esos años comenzó a recibir las heridas que lo obligarían a retroceder hasta desaparecer.
También llegaría el final de una etapa en la vida de los argentinos, junto al presagio de los años difíciles que luego viviríamos.
La pieza es el reconocimiento entonces, a un género popular por excelencia, y a esos hombres y mujeres que siendo tan queridos por un público humilde, vasto y mayoritario, entregaron con humildad su capacidad, sus sueños y su oficio incansable, en forma tan cálida, que sería injusto no testimoniarlos.
Ahora sobre el escenario los actores representarán los típicos prototipos de una compañía, pero además serán a la vez seres de su tiempo, con sus miserias, pasiones e intereses.
Así es que en Bienvenido León de Francia!, se rinde reconocimiento a un género popular por excelencia, en el que a los actores les toca protagonizar un destino: el del esplendor y el del final del Radioteatro. El final de una época.


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