A 58 años del fallecimiento de la abanderada de los humildes
María Eva Duarte de Perón, es sin duda la figura femenina más importante de la política de la Argentina. Fue un ícono que despertó pasiones incondicionales y críticas que hicieron historia
El rol de Eva Perón en la historia argentina despierta pasiones encontradas, pero nunca indiferencia. De reconocimiento mundial, su figura es casi un ícono de la Argentina. Inventó una forma de relacionarse con el pueblo que combinó a la perfección su condición femenina y su militancia política, despertando amores incondicionales.
Fue una pieza clave en la primera presidencia de Perón y en el desarrollo posterior del peronismo como movimiento. Su férrea preocupación y lucha por los derechos de los niños, los ancianos, las trabajadoras y amas de casa fue de avanzada para la época. Su corta pero intensa vida política fue interrumpida por un cáncer fulminante. El paradero de su cuerpo embalsamado fue durante años un misterio sobre el que todavía no existen versiones acabadas. Figura inabarcable, Evita, de actriz de radioteatro a Primera Dama, dejó una estampa indestructible.
Biografía
María Eva Duarte nació el 7 de mayo de 1919 en Los Toldos, provincia de Buenos Aires. En 1926 muere su padre y su madre debe hacerse cargo de ella y sus cuatro hermanos mayores. En 1935, con la decisión de convertirse en actriz, Eva decide mudarse a Buenos Aires para cumplir su sueño.
Al poco tiempo de llegar, se incorporó a la Compañía Argentina de Comedias. En los años siguientes llevó su actividad al teatro, el cine y la radio. El 15 de enero de 1944 un terremoto asoló a la ciudad de San Juan, causando miles de víctimas fatales y heridos. Desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, su titular Juan Domingo Perón organizó una movilización nacional a la que fueron invitados los artistas más populares, entre ellos Eva Duarte. El 22 de enero se realizó un gran festival a beneficio de las víctimas, donde ambos se conocieron, pero no fue hasta el 9 de Julio que legitimaron su relación.
Luego del famoso 17 de octubre de 1945 y de la consagración de Perón como candidato presidencial, Evita comenzó a acompañarlo en sus actos de campaña y a tomar un protagonismo desconocido para una futura Primera Dama. Tras la asunción de Perón en 1946 como presidente, Evita inició su participación en distintas secretarías del gobierno, atendiendo las necesidades de las delegaciones obreras, las trabajadoras, los niños y los ancianos. Tenía un vínculo directo con la gente, a través de la visita a fábricas, barrios pobres y escuelas.
En junio de 1947, invitada por el Gobierno español, Evita emprendió una gira que la llevó por España, Italia, Portugal, Francia, Suiza, Mónaco, Brasil y Uruguay. A su regreso, retomó sus actividades, focalizada en la obtención del sufragio para las mujeres, el cual se logró con la promulgación de la Ley 13.010.
En este contexto, Eva fue gestionando la creación de un movimiento peronista femenino, concretado el 25 de julio de 1949 con la Primera Asamblea Nacional del Movimiento Peronista Femenino.
La obra social que Evita había comenzado en 1946 fue adquiriendo cada vez mayor extensión y envergadura, hasta que en junio de 1948 fundó la Fundación Ayuda Social María Eva Duarte de Perón desde la que trabajó en barrios de viviendas económicas; inauguró hogares de tránsito y comedores escolares; donó instrumental a hospitales; entregó artículos de primera necesidad a familias necesitadas y distribuyó miles de juguetes entre niños humildes.
El primer signo de su enfermedad apareció el 9 de enero de 1950: Evita cayó desfallecida en un acto inaugural del sindicato de taxistas y a partir de allí su estado fue empeorando. En la noche del 26 de julio murió. En las plazas de todos los barrios porteños se erigieron pequeños altares en su homenaje.


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