Prendió el ventilador
Diego Armando Maradona cargó contra el presidente de AFA y el Coordinador de Selecciones Nacionales. El Diez, afirmó: “Grondona me mintió”. Luego, acusó al Narigón: “Bilardo me traicionó, trabajaba para echarme”
Diego Armando Maradona entonó con tristeza la lectura del comunicado. Arrancó con un hilo de voz suave, pero luego su retórica llenó la sala con sorprendente fuerza. Las palabras salían de su boca con una especie de furiosa energía. “Cuando nosotros estábamos de luto, Bilardo trabajaba en las sombras para echarnos. Volvimos y todo era un tocuen . Que querían que siguiera era un cuento. Bilardo y Humberto (por uno de los hijos de Grondona) ya lo habían hecho todo”, dijo el ex DT de la Selección en una puesta en escena que no permitió preguntas periodísticas porque solamente Diego quería “expresar sus sentimientos”.
Maradona comenzó con un revisionismo histórico y los logros deportivos del seleccionado. “Del 90 hasta acá no pasamos los cuartos de final. Algo se está haciendo mal y hay cuestiones que viene desde arriba, que están mal y que se hace muy poco para cambiar. Tomamos un equipo con problemas internos. Un grupo que estaba totalmente dividido. Tuvimos aciertos y errores. Internamente hicimos una autocrítica. Fue el ciclo más corto de los últimos 35 años. Eso nadie lo dijo. Me llamaron para apagar un incendio. Lo apagamos. Y cuando podíamos trabajar más tranquilos surgieron trabas”, leyó.
Y continuó: “Grondona me mintió. Bilardo me traicionó. Todo mi equipo y yo estábamos listos para seguir. Es más, luego de la eliminación, Grondona me dijo que estaba muy contento y que quería que siguiera. A la vuelta, y ya en la Argentina, comenzaron a enturbiarse las cosas. Quería que yo siguiera, pero que siete personas de mi cuerpo técnico no debían continuar. Es lo mismo que me diga que no siguiera. Yo defiendo a todo mi gente. Tengo valores y códigos que no tienen ellos. Esto no se cambia ni se negocia. Ellos en mi lugar hubieran traicionado. Tengo mis virtudes y defectos, pero como siempre puedo mirar a la gente a los ojos”.
El monólogo de Maradona dejó unas palabras a futuro. “Agarre quien agarre la selección, que sepa que la traición está a la vuelta de la esquina. Hay gente que solo cuida sus intereses personales y su cuenta bancaria. Di todo por la selección argentina. El fútbol argentino debe estar en otro lugar. Los jugadores volvieron a sentir el orgullo de vestir la camiseta. Tal vez esa fue mi tarea. Lamentablemente con este planteo, no puedo seguir”.
Maradona terminó. Y se retiró con una palabra, que repitió al comienzo: “Estuve de luto. Todavía sigue en mi cabeza el partido que perdimos con Alemania”. Apenas se emocionó cuando un hincha le ofreció su respaldo absoluto ante las cámaras. “Gracias maestro, pero hay alguien que lamentablemente quería que no siguiera”.
Grondona ante los dirigentes
Emeterio Farías, el presidente de la Liga Cordobesa de Fútbol, estuvo presente en la reunión en la que Julio Grondona, presidente de AFA, informó al Comité Ejecutivo de los saldos de la reunión con Diego Maradona. “Fue un tema muy corto. Ya se venía hablando y Grondona informó cuál había sido la respuesta de Maradona con respecto a los cambios que se le pidió. Maradona se negó a toda posibilidad de sugerencia o cambio”, contó.
—¿Se le objetó todo su cuerpo técnico?
—Algunos iban a caer en la volteada.
—¿Sólo le pidieron cambios por el cuerpo técnico?
—No, hubo otras actitudes que debía cambiar. Todos los días decía algo del presidente de AFA en la concentración. Y cuando iba un dirigente a la concentración, no lo dejaba entrar.
—¿Y futbolísticamente no se hizo una evaluación sobre Maradona y la selección?
—No se evaluó. En ningún momento iba a poner en duda su capacidad como DT y evaluar si debió jugar con línea de cuatro o de tres. Para nada. Grondona lo dijo y todos aprobaron que no le renovaran el contrato. No es que se le haya rescindido. Grondona preguntó tres veces si alguien se oponía. Y no pasó nada. Pensé que algún amigo de él iba a decir algo.
—¿Noray Nakis?
—Claro. Quizá él, podría haber dicho algo.
—¿Alguien le iba a decir que no a Grondona?
—Quizá si hubiera venido con la propuesta de renovación de contrato. Ahí no todos hubieran levantado la mano.
—¿Usted tampoco quería la renovación?
—Seguro. Si soy dirigente y ni siquiera puedo ir a la concentración a ver al equipo, para qué soy dirigente. De pronto, Ruggeri, que lo puteaba a dos manos a Grondona, entraba y salía como quería.


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